El Ejecutivo prorrogó hasta el 1° de octubre el esquema vigente de impuestos sobre naftas y gasoil para evitar un impacto inmediato en los precios y la inflación.

El Gobierno volvió a postergar la actualización de los impuestos a los combustibles, que debía iniciar el 1° de septiembre, y estableció su vigencia para el 1° de octubre. La medida se instrumentó mediante un decreto publicado en el Boletín Oficial e incluye los incrementos previstos para el conjunto de los impuestos que gravan nafta sin plomo, nafta virgen y gasoil. Hasta el 30 de septiembre se mantiene el esquema de agosto. La nota señala que ya hubo 13 postergaciones desde 2024.
La postergación evita que el ajuste tributario planeado se traslade de inmediato al precio final de los combustibles, con impacto potencial en costos de transporte, producción agropecuaria y en la dinámica inflacionaria.
Resumen generado con asistencia de inteligencia artificial y revisado por el equipo editorial.
El Gobierno volvió a postergar la actualización de los impuestos a los combustibles que debía comenzar el 1° de septiembre y fijó su entrada en vigencia para el 1° de octubre. La decisión fue formalizada mediante un decreto publicado en el Boletín Oficial y, en esta oportunidad, alcanzó al conjunto de los incrementos previstos.
La prórroga comprende el Impuesto sobre los Combustibles Líquidos y el Impuesto al Dióxido de Carbono aplicados a la nafta sin plomo, la nafta virgen y el gasoil. El esquema vigente durante agosto se mantendrá hasta el 30 de septiembre, mientras continúan pendientes las actualizaciones correspondientes a períodos de 2024, 2025 y los dos primeros trimestres de 2026.
El argumento oficial es sostener el crecimiento económico dentro de un sendero fiscal considerado sostenible. En términos prácticos, la medida busca impedir que el ajuste acumulado se refleje de inmediato en los surtidores y encarezca el transporte, la producción agropecuaria y los gastos de los automovilistas, con posibles efectos sobre la inflación.
La postergación se convirtió en una herramienta recurrente de la política oficial: desde 2024 ya fue aplicada en 13 oportunidades. Sin embargo, el peso del impuesto sobre el precio final de la nafta aumentó. Un informe del Instituto Argentina Grande indicó que el ICL pasó de representar el 8,9% de la nafta súper en noviembre de 2023 al 19,25% en julio de 2026. En ese período, el componente por litro avanzó de $116 a $400, frente a una inflación acumulada del 320%.

La evolución responde a que se trata de un monto fijo por litro y no de una alícuota proporcional al precio. Según el mismo análisis, la recaudación real del impuesto en 2025 fue 91% superior a la de 2023. La actualización prevista para octubre incorporará los ajustes que permanecen pendientes.
En paralelo, el precio de los combustibles continúa condicionado por el mecanismo de amortiguación implementado por YPF y otras petroleras durante el conflicto en Medio Oriente. El sistema limitó inicialmente el traslado de la suba del crudo a los surtidores, pero también demoró una eventual baja posterior. YPF todavía debe completar la recuperación de los márgenes resignados durante ese período y no existe una fecha confirmada para una reducción de precios.
Las consultoras privadas estiman para agosto una inflación mensual de entre 1,4% y 1,9%, por debajo del 2,1% registrado en julio. En ese contexto, el Gobierno busca evitar que la actualización tributaria agregue presión sobre el índice de precios.
Con información de Infobae — Economía.




