CAPROSEMITP reúne a más de 60 empresas y plantea nuevos desafíos para los proveedores de la Puna, como cumplir estándares técnicos, afrontar costos y competir por contratos.

La expansión de la minería en el norte argentino amplió el espacio para las empresas locales dentro de la cadena de servicios. En la Puna, el desafío pasó de ingresar a una actividad en crecimiento a sostener y ampliar esa participación frente a mayores exigencias operativas.
Luis Vacazur, empresario e impulsor de la Cámara de Proveedores de Servicios Mineros y Turísticos de la Puna Argentina (CAPROSEMITP), señaló que la organización fue constituida formalmente en 2015, en San Antonio de los Cobres, para fortalecer las capacidades de los emprendimientos de la región.
La cámara reúne actualmente a más de 60 empresas, mientras que GVH, la compañía desarrollada por Vacazur, emplea a alrededor de 100 personas. El proceso se inició en un contexto de baja oferta laboral y migración hacia grandes centros urbanos, cuando los proveedores puneños todavía tenían una participación limitada en la actividad minera.
Según el análisis de Vacazur, la llegada de inversiones no garantiza por sí sola la contratación de firmas locales. Para competir, deben alcanzar estándares técnicos, incorporar herramientas, afrontar los costos internos y contar con el capital necesario para responder a los requerimientos de las compañías mineras.

El empresario sostuvo que la oportunidad de mercado existe, pero que no todas las empresas están en condiciones de aprovecharla. La competencia incluye a proveedores de otras regiones y del exterior, por lo que la consolidación del sector dependerá de la preparación, la profesionalización y la capacidad de sostener servicios acordes con las demandas de la industria.
Con información de Panorama Minero.



