
El Gobierno amplió el acceso al financiamiento bancario en dólares para empresas que no generan ingresos por exportaciones. Según el nivel actual de depósitos privados en moneda extranjera, la medida habilitaría préstamos por hasta USD 6.000 millones, aunque bancos y funcionarios anticipan una implementación gradual y sin un salto inmediato en los desembolsos.
La reforma busca impulsar la actividad en un escenario dispar, con mayor dinamismo en sectores como el agro, la minería y la energía, mientras la industria, la construcción y el comercio muestran un desempeño más moderado. También procura canalizar parte de la liquidez en dólares que permanece en el sistema financiero hacia el crédito productivo.
Las compañías que accedan a estos préstamos deberán liquidar los fondos en el mercado oficial. Esa condición podría aumentar transitoriamente la oferta de divisas en el Mercado Libre de Cambios y contribuir a la estrategia del Banco Central de la República Argentina para sostener la estabilidad cambiaria y acumular reservas.
Los datos oficiales indican que los depósitos en dólares rondan los USD 40.500 millones, frente a un stock de préstamos de aproximadamente USD 24.700 millones. La relación entre ambas variables creció con fuerza desde fines de 2023, cuando los depósitos alcanzaban USD 14.243 millones y el crédito en moneda extranjera apenas superaba los USD 3.747 millones.

El nuevo esquema deja atrás la restricción que concentraba el financiamiento en dólares en empresas exportadoras o compañías con ingresos directos en esa moneda. Ahora podrán solicitarlo todas las personas jurídicas, aunque las entidades deberán evaluar el riesgo de cada operación para evitar un aumento de la morosidad.
Las estimaciones privadas ubican el potencial de la reforma entre USD 6.000 millones y USD 6.500 millones, según la metodología utilizada. Sin embargo, los análisis coinciden en que el efecto inicial sobre la actividad será limitado, debido a la cautela bancaria y a la falta de incentivos para ofrecer préstamos de mayor plazo. La evolución dependerá, en última instancia, de la demanda efectiva de las empresas.
Con información de Infobae — Economía.



