Las dos estructuras CALM fabricadas por la neerlandesa Bluewater completaron un viaje desde Emiratos Árabes Unidos y permitirán, por primera vez en la Argentina, la operación de buques VLCC frente a las costas rionegrinas

El sistema de exportación offshore del proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) recibió su componente central: las dos monoboyas diseñadas para operar frente a las costas de Punta Colorada, en Río Negro, arribaron al Puerto de San Antonio Este. La llegada de este equipamiento marca un nuevo hito en el desarrollo de la megaobra de infraestructura energética, ya que habilitará el ingreso de grandes buques petroleros conocidos como VLCC por primera vez en el país.
El desembarco en la terminal marítima patagónica es el desenlace de una compleja logística internacional. A fines de septiembre, las estructuras partieron desde Emiratos Árabes Unidos, superaron el paso por el estrecho de Ormuz y recalaron en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, antes de encarar el tramo final hacia la Argentina.
Según remarcaron los responsables del proyecto, la llegada de las monoboyas constituye un paso decisivo en la construcción de un esquema logístico capaz de acompañar el crecimiento de la producción no convencional y potenciar la colocación de crudo argentino en los mercados internacionales.
Las monoboyas son un componente estratégico de la infraestructura de exportación de VMOS. Su llegada a Río Negro marca un nuevo paso en la construcción de una solución logística de escala internacional que permitirá acompañar el crecimiento de la producción y potenciar las exportaciones energéticas del país
Las piezas, fabricadas en Medio Oriente por la compañía neerlandesa Bluewater, poseen dimensiones colosales: cada monoboya pesa 272 toneladas y tiene 15,3 metros de diámetro. Se trata de estructuras del tipo CALM (Catenary Anchor Leg Mooring), también conocidas como Turret CALM Buoy, una tecnología ampliamente utilizada en terminales petroleras offshore de todo el mundo.
El principal diferencial de este sistema es que permite que los buques tanque amarren y carguen el crudo directamente en altamar, sin necesidad de construir un muelle fijo convencional sobre la costa. Una vez concluida la etapa de ensamblaje, las boyas se instalarán a unos siete kilómetros de la playa, en el Golfo San Matías. Para garantizar estabilidad y seguridad operativa bajo condiciones marítimas exigentes, cada una quedará fijada al lecho marino mediante seis anclas de alta capacidad.
A través de cañerías flexibles de gran diámetro, operadas con equipos de monitoreo y control remoto, el crudo llegará hasta las boyas desde estructuras submarinas denominadas PLEM (Pipeline End Manifold), cuya instalación ya se encuentra en marcha. Estos equipos funcionarán como el punto de conexión entre el oleoducto proveniente de tierra y el sistema de carga en el mar.
Todo el entramado está diseñado para recibir a los buques VLCC (Very Large Crude Carrier), embarcaciones con capacidad para transportar hasta dos millones de barriles de crudo por viaje, lo que fortalecerá la competitividad exportadora del país al permitir cargas de mayor escala que las habilitadas por los puertos convencionales existentes en la Argentina.
El traslado de un equipamiento de esta envergadura requirió la contratación de una embarcación especializada. Según datos observados mediante la plataforma MarineTraffic, el responsable del traslado oceánico fue el Jumbo Javelin, un carguero de bandera neerlandesa con 144 metros de eslora. Para manipular las pesadas monoboyas de forma autónoma en los puertos, el barco cuenta con dos grúas a bordo, cada una con capacidad de izaje de 900 toneladas.
El derrotero del navío estuvo atravesado directamente por las tensiones geopolíticas globales. Al zarpar desde la fábrica en Emiratos Árabes Unidos, el carguero debió navegar obligatoriamente por el estrecho de Ormuz, escenario de la reciente tensión entre Estados Unidos e Irán, una situación que provocó caídas en el tránsito marítimo general de la zona y elevó los riesgos operativos para los transportes vinculados al sector de los hidrocarburos.
Mientras las boyas inician su etapa de acopio en San Antonio Este, en territorio provincial avanza la obra civil del ducto terrestre que las alimentará. El crudo extraído de los yacimientos de Vaca Muerta comenzará su viaje en Allen, que funcionará como uno de los puntos centrales de operación del sistema. Desde esa localidad se impulsará el petróleo y, una vez que el oleoducto esté plenamente finalizado, el hidrocarburo demorará aproximadamente 48 horas en completar el trayecto hasta la costa atlántica.
Para mitigar el impacto ambiental en el frente costero, la conexión entre el continente y el mar se está realizando mediante una técnica de ingeniería denominada Perforación Horizontal Dirigida. Este método permite colocar la tubería por debajo de la playa y del fondo marino sin necesidad de abrir una zanja superficial. De esta manera, el caño emergerá bajo el agua a una distancia de entre 700 y 750 metros de la costa, y desde ese punto comenzará el tendido definitivo mar adentro hacia los PLEM.
El avance simultáneo de las obras en tierra y en el mar confirma que el proyecto VMOS ingresa en una etapa de ensamblaje y preinstalación que antecede a la puesta en marcha operativa del sistema de exportación, un desarrollo que la provincia de Río Negro y el sector petrolero nacional siguen de cerca por su potencial impacto en la logística exportadora de crudo no convencional.



