El Ejecutivo aplazó por un mes la suba de los gravámenes que impactan en la nafta y el gasoil, con el objetivo de evitar un efecto inmediato sobre los precios y la inflación.

El Gobierno decidió diferir hasta el 1° de octubre la actualización de los impuestos aplicados a los combustibles líquidos. La medida incide directamente en los precios de la nafta y el gasoil.
La postergación fue formalizada mediante el decreto 829, publicado este lunes en el Boletín Oficial. De esta manera, la modificación de los gravámenes no se aplicará durante septiembre.
Según lo establecido en la norma, el Ejecutivo busca evitar que el ajuste genere un impacto inmediato sobre los valores que pagan los consumidores en las estaciones de servicio.
La decisión también se enmarca en el objetivo oficial de contener los efectos de la actualización impositiva sobre la inflación.
Con información de Ámbito — Energía.



