Lucas Paganini, ingeniero mendocino, integra el equipo de la NASA que desarrolla el telescopio Nancy Grace Roman, un observatorio de dimensiones colosales que fue lanzado recientemente y se dedica a estudiar la composición fundamental del universo mediante la exploración del espacio profundo.

Lucas Paganini, ejecutivo de programa del telescopio espacial Nancy Grace Roman, oriundo de Maipú, Mendoza, explicó en el Kennedy Space Center las preguntas que abordará el observatorio. Roman fue lanzado el 30 de agosto desde Florida por un Falcon Heavy de SpaceX y buscará estudiar expansión del universo, energía oscura y materia oscura, además de exoplanetas y su posible habitabilidad. Tendrá una capacidad de visión 100 veces mayor que Hubble, operará desde L2 y se prevé entre 5 y 10 años.
La misión Roman busca ampliar la comprensión de fenómenos mayoritarios del universo —energía oscura y materia oscura— y avanzar en el conocimiento de exoplanetas, contribuyendo a futuros proyectos de la NASA relacionados con mundos habitables.
Resumen generado con asistencia de inteligencia artificial y revisado por el equipo editorial.
El ejecutivo de programa del telescopio espacial Nancy Grace Roman, oriundo de Maipú, Mendoza, habló sobre las preguntas que busca responder este observatorio, del tamaño de un Tiranosaurio Rex, que explorará el espacio profundo y que la NASA lanzó el domingo 30 de agosto desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida.
¿Por qué se expande el universo? ¿Qué es la materia oscura? ¿Existen planetas similares a la Tierra en el resto del universo? Estas son algunas de las preguntas que el telescopio Nancy Grace Roman de la NASA busca responder. Desde el inicio de los tiempos miramos al cielo tratando de descubrir sus secretos y, a pesar de su inmensidad, cada año diferentes agencias espaciales del mundo suman su granito de arena para entender el cosmos. Y en esa tarea está un argentino.
Se trata de Lucas Paganini, ejecutivo de programa del telescopio Roman, quien habló desde el Kennedy Space Center, a pasitos de la plataforma de lanzamiento: “Me uní al proyecto hace cuatro años de los 10 que ha durado desde sus inicios. Sin duda es muy emocionante, estamos todo el equipo muy muy contentos”.


Técnicos del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA instalaron el parasol del conjunto de paneles solares del Telescopio Espacial Nancy Grace Roman.
Roman, que se sumará a trabajar en conjunto con sus compañeros Hubble y Webb, fue lanzado por un cohete Falcon Heavy, de la empresa SpaceX, uno de los más grandes del mundo con 27 motores Merlin 1D que brindan una enorme potencia en el despegue y cuyos propulsores laterales regresan a la Tierra.
“Es una de las herramientas más poderosas que hemos creado para estudiar el universo y es muy simple, lo que estamos tratando de entender es cómo llegamos a hacer lo que somos hoy en día y tratar de entender cómo funciona el universo”, contó Paganini.

Lo que va a permitir Roman es mapear el cielo con una capacidad de visión 100 veces mayor a telescopios como Hubble, pero con la misma calidad de imagen, aclaró el experto. Esto significa que lo que el Hubble tardaría 1.000 años, con el nuevo telescopio se podrá hacer en uno. “Y eso nos va a permitir mapear billones de galaxias y estrellas para entender realmente de qué está hecho el universo, que es algo que realmente hoy en día no sabemos”, añadió.
El Telescopio Espacial Roman estudiará las características a gran escala del universo para aprender más sobre la energía oscura y la materia oscura, y también generará avances para la comprensión de los exoplanetas, su formación, evolución y las propiedades de los sistemas planetarios. ¿Existe alguno similar al nuestro?
“No vamos a detectar vida, pero sí vamos a detectar lugares o planetas donde puede existir habitabilidad”, contó Paganini. Este es un primer paso para futuros proyectos de la NASA como el Observatorio de Mundos Habitables, un telescopio espacial de gran apertura con tecnología avanzada.
Desde 1995, año en que se detectó el primer exoplaneta, la humanidad catalogó aproximadamente más de 6 mil. Paganini afirmó que hoy en día sabemos que cada estrella tiene al menos un planeta orbitándola. Y sabemos también que hay miles de millones de estrellas.

“Esto significa que hay miles de millones de planetas que aún todavía no hemos descubierto, por lo cual estamos en las infancias de lo que es la ciencia de los exoplanetas y Roman va a avanzar mucho”, sentenció. Para ello utilizará el coronógrafo, una herramienta para bloquear la luz de las estrellas y así poder ver directamente exoplanetas y discos de formación planetaria.
Conocemos tan solo un 5% de lo que es el universo, contando planetas, lunas, cometas, estrellas, galaxias y agujeros negros. “Eso significa que hay un 95% que es lo que llamamos energía oscura y materia oscura, que no sabemos muy bien lo que es. Sabemos que hay efectos que se están produciendo en la expansión del universo, pero no sabemos qué los genera, y Roman pretende avanzar un poco en ese campo”, admitió.
El planeta Tierra en medio de la inmensidad del cosmos es muy pequeño, en comparación con la expansión que sigue ocurriendo del universo. “Sin duda no es solo un estudio de la grandeza del universo, también es un estudio de nosotros mismos y dónde estamos parados”, reflexionó el ingeniero.
Una vez lanzado, comienza otra etapa: la exploración. “Una vez que lo lancemos van a ver un periodo de tres meses de algo que se llama comisión, que es donde nos fijamos que estén todos los sistemas listos para la ciencia”, aseguró Paganini.
Roman viajará aproximadamente 1 millón y medio de kilómetros de distancia —cuatro veces la distancia entre la Tierra y la Luna— para posicionarse en la órbita Lagrange (L2), una órbita estable alrededor del Sol, a diferencia del Hubble, que orbita a unos 500 km de la Tierra.
¿Por qué eligieron ese lugar? “Es una zona muy fría, especial para observaciones en el infrarrojo, de estrellas y galaxias. Vamos a estar operando un mínimo de 5 años, pero se espera que lleve hasta 10 años. Lo único que limita esta operación es el combustible que llevamos, aproximadamente unos 1.000 kilogramos”, detalló Paganini.
Tras el lanzamiento se ponen a prueba una serie de protocolos: “Se está simulando como si estuviera pasando ese día y medio. Te largan casos de problemas, tiempo o alguna falla, y el equipo se prepara para reaccionar a tiempo. En esas pruebas el equipo no sabe qué es lo que puede pasar”, explicó.
Todo esto tiene como objetivo reducir a la mínima expresión cualquier tipo de riesgo. El telescopio tiene un tamaño de 13 metros de largo —similar a un Tiranosaurio Rex o a un micro escolar— y pesa aproximadamente 10.000 kilos. Una vez en órbita, desde la Tierra se descargarán diariamente cerca de 1,5 TB de datos.
“Eso es un montón, es lo que tienen los discos rígidos en nuestras computadoras generalmente, para que te des una idea. Y lo interesante es que muchos de los datos y los análisis se van a hacer en la nube por lo grandes que son; operar de ese modo es algo nuevo en astrofísica”, comentó el ingeniero.
Una novedad de esta misión es que los datos serán de libre acceso: inmediatamente están listos para ser analizados, así que no hace falta estar físicamente en la NASA para hacer análisis o ver los datos. “Podés estar en una escuela en Argentina, en México o en Estados Unidos, el descubrimiento y la ciencia no tienen frontera y la NASA siempre ha buscado eso”, añadió.
El telescopio lleva el nombre de la doctora Nancy Grace Roman (1925–2018), la primera astrónoma jefa de la NASA, y la agencia prevé compartir las primeras imágenes que tome desde diciembre de este año.
¿Quién es Lucas Paganini?
Tiene 46 años, nació y se crió en un barrio de Maipú, Mendoza, donde su padre trabajaba como ingeniero en una bodega vitivinícola cercana a su casa.
De chico soñaba con ser caminante espacial o piloto de aviación, inspirado por el programa del transbordador de la NASA, aunque en su provincia no existía la posibilidad de estudiar una carrera espacial.
Hizo la primaria en una escuela estatal y el secundario en el colegio San Luis Gonzaga, con perfil comercial.
Estudió Ingeniería Electrónica y de Telecomunicaciones en la Universidad de Mendoza.
Se doctoró en Ciencias Naturales (Ciencias Planetarias) en la Universidad de Friburgo, Alemania.
Llegó a la NASA en 2010 y lleva más de 15 años en la agencia, trabajando tanto en ciencias planetarias como en astronomía.
Antes de Roman, lideró el equipo internacional que, a través de la misión Juno (2021-2022), estudió Júpiter y sus lunas Ganímedes, Europa e Io, y descubrió vapor de agua en Europa.
Es autor de más de 30 publicaciones científicas.
En su honor bautizaron un asteroide: 33323 Lucaspaganini, que orbita entre Marte y Júpiter y mide unos 16 km de diámetro.
Hoy es el ejecutivo principal de programa del telescopio Nancy Grace Roman, en la División de Astrofísica de la NASA: actúa como nexo entre los equipos que desarrollaron el observatorio y los directivos de la agencia, coordinando avances, dificultades y decisiones estratégicas.



