PSJ Cobre Mendocino incorporará un sistema de filtrado de relaves que le permitirá procesar 50% más mineral diario manteniendo el mismo consumo de agua

PSJ Cobre Mendocino está en la etapa previa a la construcción del proyecto: revisa estudios, actualiza la información sobre el yacimiento y ajusta los detalles técnicos antes de empezar a construir. En esa revisión, la empresa presentó ante el Gobierno de Mendoza una serie de mejoras que ya fueron evaluadas y aprobadas.
La principal novedad es un nuevo sistema para tratar las “colas” —el material que queda después de separar el cobre de la roca— que permite recuperar más agua y dejar ese residuo mucho más seco y compacto.
Cuando se extrae el mineral, la roca se muele y se mezcla con agua para separar el cobre. Lo que sobra de ese proceso —una mezcla de agua y roca molida— se llama “cola” o “relave”. Tradicionalmente, ese residuo se deposita en grandes diques como una especie de barro.
El sistema que incorpora PSJ funciona distinto: en vez de dejar ese residuo húmedo, lo hace pasar por equipos que le quitan la mayor parte del agua, hasta convertirlo en algo parecido a una torta compacta, casi seca (con apenas un 15% de humedad). Esa “torta” se puede apilar en seco, como si fueran ladrillos, en lugar de acumularse como barro líquido.

¿Por qué es una mejora?
Se recupera más agua: esa agua que se le quita al residuo vuelve a usarse en la planta, en lugar de perderse.
Es más seguro: un depósito de material seco y compactado es más estable que uno con barro húmedo, lo que reduce riesgos.
Se puede empezar a recuperar el terreno antes: al ir apilando el material seco por sectores, se puede empezar a cubrir y plantar vegetación en las partes ya terminadas, sin esperar a que cierre toda la mina.
Este diseño fue desarrollado por Knight Piésold, una consultora internacional especializada en este tipo de depósitos mineros.

Fabián Gregorio, CEO de PSJ Cobre Mendocino.
Gracias a esta mejora, PSJ podrá procesar hasta 42 mil toneladas de mineral por día, un 50% más que las 28 mil toneladas previstas originalmente. Y lo hará usando la misma cantidad de agua que ya tenía aprobada (141 litros por segundo) y sobre la misma superficie ya evaluada, sin ampliar el área del proyecto.
Acá aparece un concepto técnico clave: la “ley de corte”. En términos simples, es el nivel mínimo de concentración de cobre que debe tener una roca para que valga la pena procesarla. Si una roca tiene menos cobre que ese mínimo, no se procesa: se descarta directamente en una escombrera, como si fuera “material de descarte”.
Con la información que fueron juntando en nuevas perforaciones, y con los precios actuales del cobre a nivel internacional, la empresa recalculó ese mínimo.
Se muele la roca y se separa el cobre mediante un proceso llamado flotación.
Lo que sobra (la “cola”) pasa primero por un proceso que le saca parte del agua y la deja con un 60% de material sólido.
Después entra al nuevo sistema de filtrado, que le saca todavía más agua, hasta llegar a un 85% de sólidos —una especie de torta casi seca.
Esa torta se apila en seco, mientras que el agua recuperada vuelve a circular dentro de la planta para seguir usándose.
Según la empresa, con esta mayor capacidad de procesamiento se proyecta producir por año aproximadamente:
75.000 toneladas de cobre
80.000 onzas de oro
900.000 onzas de plata
Esto significa, según PSJ, mayor actividad económica, más exportaciones y más ingresos para la provincia por regalías, impuestos y aportes fiscales.
La empresa también aclaró que esta inversión adicional en tecnología implica mayores costos para PSJ —más equipos e infraestructura—, pero la presentan como una mejora que apunta a un uso más eficiente del agua, mayor seguridad para el depósito de residuos y un diseño más sólido antes de arrancar la construcción.
Con información institucional de PSJ Cobre Mendocino.



