El Medanito neuquino ya aporta cuatro de cada diez barriles procesados en La Teja, impulsado por la mayor producción de Vaca Muerta y la cercanía logística con Uruguay.

El crudo Medanito, producido en la Cuenca Neuquina, alcanzó una participación de cuatro de cada diez barriles procesados por la refinería de La Teja, operada por la estatal uruguaya ANCAP. El avance se explica por el crecimiento de Vaca Muerta y por una ruta de abastecimiento más corta que la utilizada para traer petróleo desde África.
Durante años, Uruguay recurrió principalmente a petróleos livianos provenientes de Nigeria y Angola. La mayor capacidad de evacuación de la producción neuquina y la expansión de las instalaciones de almacenamiento y carga en Puerto Rosales permitieron aumentar los despachos hacia la Terminal Este de ANCAP, ubicada en José Ignacio.
El Medanito presenta características compatibles con los requerimientos técnicos de La Teja, que necesita crudos livianos y con bajo contenido de azufre. A la ventaja de calidad se suma la menor distancia marítima respecto del Golfo de Guinea, cuyos cargamentos pueden demorar entre dos y tres semanas. Esto facilita entregas más frecuentes, reduce los requerimientos de inventario y limita la exposición a los costos internacionales de flete.
El circuito binacional también se apoyó en obras realizadas en ambos países. En Uruguay, la renovación de la monoboya de José Ignacio y de sus conexiones submarinas fortaleció la recepción de petróleo, que luego es trasladado por oleoductos hasta Montevideo. La infraestructura había quedado fuera de servicio a mediados de 2025 por una falla que interrumpió temporalmente las descargas y afectó la operación de La Teja.
El restablecimiento de los envíos desde Vaca Muerta ofrece a la Argentina un destino cercano para sus excedentes exportables y le permite consolidar su posición como proveedor energético regional. En paralelo, la rehabilitación del Oleoducto Trasandino reactivó el transporte de crudo hacia Chile y las refinerías de ENAP.
La integración también se proyecta sobre el gas natural. Las exportaciones por gasoductos hacia Chile y los planes de desarrollo de gas natural licuado podrían ampliar el alcance del gas de Vaca Muerta. Las unidades flotantes de licuefacción permitirían abastecer terminales de regasificación sudamericanas, con Brasil como uno de los mercados de mayor escala por su demanda y capacidad instalada.
Con información de Mejor Energía.



