El proyecto offshore de Navitas y Rockhopper en las Islas Malvinas depende de la productividad de los pozos, el Brent, los proveedores y el cumplimiento del cronograma hacia marzo de 2028.

El proyecto petrolero Sea Lion, impulsado por Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration al norte de las Islas Malvinas, atraviesa un nuevo análisis sobre su viabilidad económica. La evaluación incorpora el impacto de las sanciones anunciadas por el gobierno de Javier Milei y el aumento de los costos vinculados con una operación offshore en una zona en disputa.
La rentabilidad del desarrollo estará condicionada por el desempeño de los pozos y por la evolución del precio internacional del crudo. Con las cotizaciones actuales, el proyecto mantiene perspectivas favorables, aunque una eventual baja del Brent podría volver más exigente el equilibrio financiero.
Otro factor relevante será la disponibilidad de proveedores y la posibilidad de sostener el calendario operativo. La complejidad logística de la actividad offshore y las restricciones sobre determinados prestadores pueden incidir tanto en la inversión como en los plazos de ejecución.
Los operadores prevén alcanzar el primer petróleo en marzo de 2028. Hasta entonces, Sea Lion deberá atravesar una etapa marcada por elevados costos de perforación, volatilidad del mercado y la necesidad de mantener el cronograma previsto para consolidar su viabilidad.
Con información de Ámbito — Energía.



