La primera fase de Josemaría requerirá 260 MW y nuevas obras eléctricas, mientras que el distrito Vicuña también prevé ampliar caminos y conexiones en la alta montaña sanjuanina.

El distrito Vicuña, integrado por los proyectos Josemaría y Filo del Sol, muestra la magnitud de la próxima generación de emprendimientos cupríferos en Argentina. Ubicado en la Cordillera de los Andes, en San Juan, el desarrollo se emplaza a más de 4.000 metros de altura y cuenta con sectores que superan los 5.000 metros.
La distancia respecto de los centros poblados, las condiciones climáticas y la escala productiva prevista obligan a desarrollar infraestructura energética, vial y de conectividad junto con la operación minera. El proyecto es impulsado por Lundin Mining y BHP, y sus responsables plantearon que esas obras tendrán una dimensión comparable con proyectos específicos dentro del propio complejo.
La primera fase de Josemaría demandará 260 MW de potencia. En julio, el Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad autorizó el acceso y la ampliación del sistema de transporte necesarios para atender ese requerimiento. Según las proyecciones del distrito, la demanda podría elevarse posteriormente a unos 400 MW y alcanzar cerca de 700 MW en etapas sucesivas.
Para abastecer el consumo inicial se prevé construir una línea de extra alta tensión de 500 kV, con una extensión aproximada de 167 kilómetros entre Rodeo y Chaparro. El plan también incluye instalaciones nuevas y ampliaciones en las estaciones transformadoras Nueva San Juan, Rodeo y Chaparro.
En Chaparro se contempla un banco de transformación de 500/220 kV con una capacidad de 450 MVA y dos salidas en 220 kV hacia la estación transformadora Josemaría. La infraestructura vial también tendrá un papel central: solo la primera etapa requerirá más de 200 kilómetros de caminos en un entorno de alta montaña y acceso complejo.
La escala energética proyectada ubica a Vicuña entre los desarrollos mineros que exigirán una planificación coordinada entre empresas y sistema eléctrico. Si la demanda llegara a unos 700 MW, el requerimiento del complejo sería comparable, en términos de potencia, con el de una central nuclear argentina.
Con información de Panorama Minero.



