Neuquén proyecta duplicar la actividad en Vaca Muerta y advierte que el crecimiento exige ampliar la provisión de insumos, el transporte y los servicios asociados al desarrollo no convencional.

El desarrollo no convencional de Vaca Muerta enfrenta el desafío de duplicar el ritmo de actividad hasta alcanzar 1.000 pozos perforados y completados por año. La expansión proyectada ya no depende únicamente de sumar equipos en los yacimientos, sino de ampliar y coordinar la cadena de abastecimiento.
La actividad en la Cuenca Neuquina pasó de 82 pozos conectados en 2020 a 467 en 2025, de los cuales 395 correspondieron a petróleo y 72 a gas. En los primeros cinco meses de 2026 se registraron otros 122 pozos. En ese período, la producción petrolera se multiplicó por cuatro, mientras que el gas encontró restricciones de transporte, especialmente durante los meses de mayor demanda invernal.
La declinación inicial de los pozos shale, estimada en torno al 50% durante el primer año, obliga a conectar unos 500 pozos anuales solo para sostener una producción petrolera de entre 850.000 y 900.000 barriles diarios. Para duplicar la escala y acelerar las exportaciones, la meta debería elevarse a 1.000 pozos por año.
El abastecimiento requerido para 500 pozos incluye más de 175.000 toneladas de acero para casing, 30 millones de metros cúbicos de agua, 7 millones de toneladas de arena de fractura, 200 millones de litros de diésel y 600.000 metros cúbicos de recortes de perforación. También se calcula el desgaste de unos 15.000 neumáticos de vehículos pesados.

La arena concentra uno de los principales desafíos logísticos. Cada pozo demanda entre 10.000 y 12.000 toneladas y puede requerir alrededor de 1.000 viajes de camión entre traslados cargados y retornos. Además, el reservorio necesita arenas capaces de resistir presiones de hasta 9.000 PSI, por lo que menos del 10% del consumo actual puede cubrirse con producción local. El costo del transporte representa la mayor parte del valor de la arena puesta en el pozo.
Ante este escenario, Neuquén impulsa una hoja de ruta estructurada en seis anillos de la cadena de valor. El esquema contempla a la provincia como autoridad regulatoria, a las empresas operadoras e inversores, a los integradores y prestadores de servicios, y a los servicios especializados, con el objetivo de mejorar la coordinación, ampliar la infraestructura y reducir los tiempos improductivos. Entre las alternativas analizadas figuran el uso de bitrenes, nuevas vías de transporte y la validación de fuentes de arena más cercanas.
Con información de Mejor Energía.



