El estudio encargado por Navitas Petroleum proyecta que Sea Lion aportaría casi 11 mil millones de dólares al PBI de Malvinas en tres décadas

Un estudio de impacto económico calcula que las dos primeras fases del proyecto petrolero Sea Lion —al norte de las Islas Malvinas— podrían sumar cerca de us10.942 millones al PBI isleño a lo largo de tres décadas.
Son cifras que, comparadas con una economía de apenas u$s379 millones anuales, dan una idea del tamaño de la apuesta. Pero conviene leerlas con un dato clave antes que nada: el informe fue encargado y financiado por Navitas Petroleum, una de las dos petroleras que impulsan el proyecto, y se apoya en gran parte en información de producción, costos y empleo que la propia compañía le suministró a la consultora.
Ese informe —el Economic Impact Assessment of the Sea Lion Northern Development Area Phase 1 and 2 Project, elaborado por la consultora Hatch en abril de 2025 y publicado en la web institucional de Navitas— es hoy la principal fuente pública sobre el impacto que tendría el yacimiento en las islas. Y vuelve a estar en el centro de la escena después de que el presidente Javier Milei anunciara nuevas sanciones contra las empresas que exploten hidrocarburos en el archipiélago sin autorización argentina, junto con una reforma de la Ley 26.659, la creación de un Consejo de Seguridad Nacional y una ampliación de recursos para la Base Naval Integrada de Ushuaia.
Sea Lion es impulsado por la israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration. Según el propio estudio de Hatch, el proyecto cuenta con unos 791 millones de barriles de recursos recuperables. Navitas y Rockhopper tomaron la decisión final de inversión en diciembre de 2025, y el cronograma vigente apunta al primer petróleo en marzo de 2028, mediante un FPSO —una unidad flotante que procesará y almacenará el crudo antes de transferirlo a buques tanque para exportación—.

Es un dato relevante para leer las proyecciones: Hatch cerró su análisis en abril de 2025, antes de la decisión final de inversión. No está aclarado en el informe si las cifras de PBI y recaudación fueron actualizadas para reflejar el cronograma que se conoció después, por lo que conviene tomarlas como una estimación de ese momento y no como el escenario más reciente.
El punto de partida que usa Hatch es un PBI isleño de unos u$s379 millones en 2023, en una economía muy concentrada: la pesca y la acuicultura representaron el 58,6% de la actividad ese año, mientras que el petróleo y el gas todavía tenían una incidencia marginal.
En el año de mayor impacto, la cifra treparía a unos u$s1.090 millones adicionales en un solo ejercicio —cerca del 290% del PBI de referencia—, impulsado sobre todo por el valor agregado directo de la producción petrolera.
El propio informe aclara, sin embargo, que ese salto en el PBI no equivale a un ingreso neto para las islas: parte de las ganancias de las petroleras se repatriaría a sus países de origen, y buena parte de los trabajadores especializados vendría del exterior, con lo cual también giraría parte de sus ingresos fuera del territorio.

Un supuesto que no está a la vista. Toda esta proyección depende, entre otras cosas, del precio del petróleo asumido para los próximos 30 años, una variable que el informe reconoce como determinante pero que no queda explicitada en el cuerpo del documento disponible públicamente.
Además del efecto en el PBI, Hatch calcula que los impuestos y regalías de las fases 1 y 2 podrían aportarle a la administración de las islas unos us4.869millones acumulados, con un promediodeus4.869 millones acumulados, con un promedio de u s4.869millonesacumulados,conunpromediodeus147 millones anuales concentrados sobre todo en los primeros años de mayor producción.
Regalía sobre producción: 9%.
Impuesto corporativo: entre 21% y 26%, según el nivel de beneficios de cada compañía.

Origen de los fondos: algo más de la mitad vendría del impuesto corporativo; el resto, de las regalías.
Para dimensionarlo: los ingresos totales de la administración isleña fueron de unos us162millonesenelejercicio2023/2024.ElpromedioanualproyectadoparaSeaLionporimpuestosyregalıˊas—us162 millones en el ejercicio 2023/2024. El promedio anual proyectado para Sea Lion por impuestos y regalías —u s162millonesenelejercicio2023/2024.ElpromedioanualproyectadoparaSeaLionporimpuestosyregalıˊas—us147 millones— es casi equivalente a esa cifra completa.
La propia administración de las islas maneja números en la misma línea: un documento financiero reciente estima que Sea Lion podría aportar unos us2.000millonessoloenregalıˊasalolargode30an~os,unacifraconsistenteconlaporcioˊnderegalıˊasdentrodeltotaldeus2.000 millones solo en regalías a lo largo de 30 años, una cifra consistente con la porción de regalías dentro del total de u s2.000millonessoloenregalıˊasalolargode30an~os,unacifraconsistenteconlaporcioˊnderegalıˊasdentrodeltotaldeus4.869 millones calculado por Hatch. Las islas ya proyectan crear en 2029 un Fondo Soberano de Riqueza para empezar a administrar esos recursos desde 2030.
El mercado laboral isleño es chico: el censo de 2021 registraba 1.881 personas ocupadas de entre 15 y 64 años. En ese marco, Hatch proyecta que Sea Lion podría generar un máximo de 280 empleos equivalentes a tiempo completo en 2027, entre puestos directos, de contratistas y proveedores, empleos inducidos por el gasto de los trabajadores y puestos ligados a obras de infraestructura. En la fase de producción estable, ese número bajaría a unos 170 empleos anuales.
El problema es que buena parte de esos puestos requiere especializaciones que la población local no tiene. De los empleos en tierra, apenas unos 55 por año podrían cubrirse con residentes; el resto necesitaría trabajadores extranjeros. A eso se suma una dotación offshore de hasta 240 empleos anuales entre 2026 y 2033, que bajaría a unos 90 por año desde 2034.
La necesidad de mano de obra extranjera tiene un correlato demográfico directo. Hatch estima un promedio de 160 trabajadores migrantes por año, a los que se sumarían parejas e hijos en los puestos más permanentes. El pico llegaría entre 2032 y 2033, con hasta 250 nuevos habitantes asociados al proyecto; después se estabilizaría en un aumento permanente de entre 170 y 180 personas, entre el 5% y el 6% de la población de referencia (3.662 habitantes en el censo de 2021).
Ese crecimiento choca con un mercado inmobiliario isleño descripto como ajustado y con poca capacidad de expansión rápida. Navitas prevé construir unas 20 viviendas propias para trabajadores del proyecto, pero Hatch calcula que hacia 2033 podrían faltar hasta 84 viviendas adicionales, además de inversión en infraestructura pública, alojamiento temporal y transporte.
Hatch aclara al final del documento que buena parte de la información suministrada por Navitas y terceros no fue verificada de manera independiente, y que el resultado depende de variables como el precio futuro del petróleo, los niveles reales de producción, los costos del proyecto, el tipo de cambio y la cantidad de trabajadores que finalmente deban trasladarse desde el exterior. Cualquier cambio significativo en esas variables podría alterar de forma considerable el impacto proyectado sobre el PBI y la recaudación.
Las cifras del informe vuelven a circular en un momento de tensión diplomática. Este jueves, Milei anunció el endurecimiento de sanciones contra las compañías que participen, directa o indirectamente, en la explotación de hidrocarburos y otros recursos naturales en el archipiélago sin autorización argentina, en el marco del reclamo histórico de soberanía de la Argentina sobre las islas.



