
Empresas de Mendoza, La Rioja y Córdoba incorporan esquemas de generación distribuida a partir de fuentes renovables con el objetivo de producir electricidad para su propio consumo.
El régimen habilita a los usuarios empresariales a convertirse en generadores y conectarse al sistema eléctrico bajo un esquema destinado al autoconsumo. La posibilidad de reducir la dependencia del suministro convencional aparece como uno de los principales incentivos para su adopción.
La implementación de estos proyectos se vincula con la búsqueda de mayor previsibilidad energética y con el aprovechamiento de recursos renovables disponibles en cada provincia. En ese marco, distintas compañías evalúan alternativas para cubrir parte de su demanda mediante instalaciones propias.
La generación distribuida también permite acercar la producción al punto de consumo, con potencial para disminuir pérdidas asociadas al transporte de electricidad. Su desarrollo depende de las condiciones de conexión y de la regulación vigente en cada jurisdicción.

Con información de EconoJournal.



