La Cámara Alta mendocina dio luz verde a la Declaración de Impacto Ambiental de un proyecto de pequeña escala orientado a producir óxido de cobre para fungicidas agrícolas, tras un proceso de evaluación con fuerte respaldo en la audiencia pública

El Senado de Mendoza aprobó este martes por unanimidad la Declaración de Impacto Ambiental del proyecto Cobre San Romeleo, una iniciativa de pequeña escala que apunta a producir óxido de cobre destinado a la elaboración de fungicidas agrícolas utilizados en la vitivinicultura y otros cultivos regionales. La votación, sin disidencias, consolida el avance de un proyecto que completó todas las instancias de evaluación ambiental previstas por la normativa provincial.
El proceso contó con la participación de organismos técnicos, científicos, académicos, provinciales y municipales, que intervinieron en las distintas etapas de análisis previas al tratamiento legislativo. La aprobación unánime en el recinto marca un punto de inflexión para un emprendimiento que, por su escala, se diferencia de los grandes proyectos cupríferos que la provincia analiza en paralelo.
A diferencia de los megaproyectos de cobre que buscan abastecer mercados de exportación para la industria electrónica y de energías limpias, Cobre San Romeleo tiene un objetivo más acotado: generar óxido de cobre como insumo para fungicidas agrícolas. Este tipo de compuesto es utilizado históricamente en el control de enfermedades fúngicas en viñedos y otros cultivos frutihortícolas, una demanda que en Mendoza tiene relevancia directa por el peso de la vitivinicultura en la economía provincial.
La escala reducida del proyecto permite que su evaluación ambiental se haya resuelto en plazos más acotados que los de las iniciativas de mayor envergadura, aunque de todos modos exigió el cumplimiento de todas las instancias técnicas y de participación ciudadana contempladas en la ley mendocina de procedimiento minero ambiental.
Uno de los datos que el oficialismo provincial destacó tras la votación fue el resultado de la Audiencia Pública previa, instancia obligatoria dentro del procedimiento de evaluación de impacto ambiental. Según se informó, más del 90% de las expresiones vertidas en esa instancia fueron favorables al desarrollo del proyecto, un porcentaje que en Mendoza —provincia donde la discusión minera históricamente generó polarización social— adquiere un valor político y simbólico relevante.
La ley provincial 7.722, que regula el uso de sustancias químicas en la actividad minera mendocina, y sus sucesivas modificaciones, constituyen el marco regulatorio bajo el cual se evalúan todos los proyectos mineros en el territorio, incluido San Romeleo. El cumplimiento de ese andamiaje normativo, sumado a la intervención de organismos académicos y técnicos, fue presentado como garantía de rigurosidad en el proceso de aprobación.
La aprobación del proyecto reabrió el discurso oficial mendocino sobre la posibilidad de articular la actividad minera con las economías regionales tradicionales de la provincia, en particular la vitivinicultura. Según se planteó la ministra de Energía y Ambiente, Jimena Latorre, “Mendoza puede seguir diversificando su matriz productiva y, al mismo tiempo, fortalecer actividades que ya son parte de nuestra identidad productiva. Minería y agricultura pueden complementarse, agregar valor a nuestros recursos y generar nuevas oportunidades para los mendocinos”.
“Estamos demostrando con casos concretos que la antinomia entre minería y sostenibilidad es un mito, un temor infundado. Estamos demostrando con gestión que Mendoza tiene oportunidades para seguir creciendo.”
Este discurso se inscribe en una estrategia más amplia de la provincia, que en los últimos años buscó despegar su imagen pública de la resistencia histórica a la megaminería metalífera, sin dejar de sostener el marco de restricciones químicas vigente. Casos como el de Cobre San Romeleo, de menor escala y con un destino de uso ligado a la propia cadena agroindustrial provincial, son presentados por el oficialismo como evidencia de que la actividad extractiva puede convivir con las economías regionales tradicionales.
Con la Declaración de Impacto Ambiental aprobada por el Senado, el proyecto queda habilitado para avanzar hacia las etapas subsiguientes del desarrollo minero, que en términos generales incluyen la obtención de permisos específicos de construcción, la definición de los plazos de inversión y el inicio de las obras de infraestructura necesarias antes de alcanzar la fase de producción efectiva. El material disponible no precisa montos de inversión comprometidos, la identidad de la empresa a cargo del proyecto, su ubicación departamental exacta ni la cantidad de puestos de trabajo que se prevé generar, aspectos que previsiblemente se irán conociendo a medida que el proyecto avance hacia sus próximas etapas administrativas y operativas.
Narración generada con inteligencia artificial.
El Senado de Mendoza aprobó por unanimidad la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) del proyecto Cobre San Romeleo. Se trata de una iniciativa de pequeña escala destinada a producir óxido de cobre para fungicidas agrícolas, con uso en viñedos y otros cultivos regionales. El proceso incluyó participación de organismos técnicos, científicos, académicos y municipales, además de una audiencia pública previa con más del 90% de expresiones favorables. Con la DIA, el proyecto pasa a etapas posteriores, como permisos de construcción.
La aprobación unánime de la DIA habilita al proyecto a avanzar administrativamente hacia etapas posteriores, y define un antecedente en Mendoza sobre la evaluación ambiental de una iniciativa cuprífera de escala acotada con destino agroindustrial.
Resumen generado con asistencia de inteligencia artificial y revisado por el equipo editorial.



