La crisis de abastecimiento, la menor disponibilidad de gas catarí y la desaceleración del shale estadounidense favorecen los planes argentinos de transporte y exportación desde Vaca Muerta.

La interrupción parcial de las exportaciones de gas natural licuado de Qatar y las señales de desaceleración en la producción petrolera de Estados Unidos generaron un escenario favorable para Vaca Muerta. La menor oferta disponible impulsa a los compradores europeos y asiáticos a diversificar proveedores, mientras la Argentina busca ampliar su capacidad de transporte y avanzar con proyectos de GNL.
El complejo de Ras Laffan, en Qatar, sufrió la salida de servicio de dos de sus 14 trenes de licuefacción y de la planta Pearl GTL, operada por Shell. La reparación demandaría entre tres y cinco años y reduciría en 12,8 millones de toneladas anuales la capacidad exportadora del país, equivalente a cerca del 17% de sus ventas internacionales de GNL.
El cierre efectivo del Estrecho de Ormuz también restringió el tránsito marítimo y afectó aproximadamente el 20% del comercio mundial de GNL. La Agencia Internacional de Energía estima que las pérdidas acumuladas de suministro entre 2026 y 2030 podrían llegar a 140.000 millones de metros cúbicos. Aun si se reabre la ruta, los seguros de guerra y la recuperación de los flujos mantendrían limitada la oferta durante varios meses.
En ese contexto, Transportadora de Gas del Norte anunció el Gasoducto Manuel Belgrano, una obra de 753 kilómetros entre Tratayén, Neuquén, y La Carlota, Córdoba, que atravesará cinco provincias. El proyecto prevé una capacidad inicial de 13 millones de metros cúbicos diarios, una inversión de USD 2.200 millones y el inicio de operaciones en abril de 2029. TGN buscará incorporarlo al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones y financiarlo con capital privado.
Según las proyecciones difundidas, el gasoducto permitiría reducir en USD 700 millones anuales las importaciones de combustibles líquidos y habilitar exportaciones de gas por unos USD 450 millones. La obra complementará la ampliación del Gasoducto Perito Moreno, cuya puesta en marcha está prevista antes del invierno de 2027, y atenderá especialmente la demanda del corredor del Litoral y Córdoba.
YPF, por su parte, confirmó que se acerca a la firma de entre dos y tres contratos de venta de GNL, con volúmenes individuales de entre 0,5 y 1,5 millones de toneladas anuales. La decisión final de inversión de Argentina LNG está prevista para noviembre y contempla una inversión total estimada en USD 51.000 millones, junto con Eni y XRG. El proyecto prevé dos unidades flotantes frente al Golfo San Matías, en Río Negro, con una capacidad inicial de 12 millones de toneladas anuales, ampliable a 18 millones.
El esquema cuenta con el interés de 47 bancos internacionales para su primera etapa, valuada en USD 15.500 millones, que recibió ofertas por 2,4 veces el monto requerido. En paralelo, el RIGI ofrece incentivos tributarios, cambiarios y aduaneros, además de estabilidad regulatoria por tres décadas, como marco para atraer inversiones energéticas de gran escala.



