Los demócratas se encaminan a controlar el Congreso de EE.UU. y le asestan un golpe político a Trump. Para Milei, que ató buena parte de su programa económico al respaldo de la Casa Blanca, el resultado abre un escenario de más fiscalización y menos cheques en blanco

Según el cómputo, la oposición avanza en ambas cámaras de las legislativas del 3 de noviembre. Se renovaron los 435 escaños de Diputados, 35 bancas del Senado y 36 gobernaciones. Los demócratas lograron victorias simbólicas como la de Roy Cooper en Carolina del Norte, que le arrebató una banca a los republicanos. Los republicanos retuvieron Florida, donde Byron Donalds sucederá a DeSantis.
El voto de castigo tuvo tres ejes. Seis de cada diez votantes desaprobaron la gestión de Trump, según AP. La inflación y el costo de vida pesaron más que cualquier otro tema. Y una amplia mayoría consideró un error la guerra con Irán, cuyo costo el Pentágono estima en más de US$ 47.100 millones. Los mercados reaccionaron con cautela, con caídas en los futuros de Wall Street y en el bitcoin.

Los cambios en el Congreso podrían tener incidencia en los acuerdos con Donald Trump.
Milei hizo de la sintonía con Trump su principal activo externo. Incluso se involucró en la campaña: los demócratas denunciaron como “injerencia” su respaldo a la congresista republicana María Elvira Salazar, que buscaba renovar su banca en Florida. Con el nuevo Congreso, esa apuesta genera un posicionamiento internacional que puede haber quedado desbalanciado hacia la oposición.
1. El salvavidas financiero queda bajo vigilancia. El Gobierno de Milei se preparaba para una posible derrota republicana, porque una mayor presencia demócrata podría generar obstáculos para futuras operaciones de asistencia extraordinaria. La preocupación tiene nombre propio: el proyecto “No Argentina Bailout Act”, presentado por legisladores demócratas para restringir o impedir determinadas formas de asistencia financiera extraordinaria. Un Congreso opositor podría usar esa vía. Otra cosa es que la apruebe y que Trump no la vete: el propio mandatario ya se definió como “señor del veto”.
2. El acuerdo comercial, a revisión. La Argentina sigue alcanzada por aranceles estadounidenses sobre acero y aluminio, y el acuerdo con Washington podría enfrentar mayor revisión parlamentaria si los demócratas ganan influencia. A esto se suma que Washington le pidió a Milei acelerar el acuerdo y enviarlo al Congreso argentino para completar su ratificación. El pacto queda así bajo presión de ambos lados.
3. Minerales críticos: el área donde hay consenso. En el acuerdo, la Argentina manifiesta la intención de priorizar a Estados Unidos como socio comercial e inversor para cobre, litio y otros minerales críticos. El interés de Washington por limitar la influencia china en esas cadenas de suministro trasciende a los partidos, por lo que es el capítulo menos expuesto al cambio de mayoría. Lo que sí podría moverse es el financiamiento: el acuerdo contempla apoyo de organismos como el EXIM Bank, y esos fondos dependen en parte del Congreso.
4. Energía y GNL. El paquete bilateral incluye exportaciones de energía, con foco en Vaca Muerta y el GNL. Un Congreso más exigente en materia ambiental y de supervisión podría condicionar los fondos que acompañan esas inversiones.
5. Mercados y tasas. Los analistas advierten por un posible bloqueo entre el Congreso opositor y la Casa Blanca. Para un país que depende de la confianza de los inversores, un dólar global más volátil y un riesgo político mayor en EE.UU. encarecen el acceso al financiamiento.



