El desarrollo offshore, ubicado en la Cuenca Norte de las Islas Malvinas, es operado por Navitas Petroleum y cuenta con Rockhopper Exploration como socio. Prevé una inversión inicial de USD 1.800 millones.

El proyecto petrolero Sea Lion, ubicado a unos 220 kilómetros al norte de las Islas Malvinas, quedó en el centro de la agenda política argentina luego de que el presidente Javier Milei advirtiera sobre posibles operaciones sin autorización del país. El Gobierno anticipó un endurecimiento de las sanciones previstas en la Ley 26.659 de Hidrocarburos.
La norma establece que las actividades petroleras en la Plataforma Continental Argentina requieren autorización expresa de la Secretaría de Energía de la Nación. El yacimiento fue descubierto en 2010 por la compañía británica Rockhopper Exploration y actualmente es controlado en un 65% por la israelí Navitas Petroleum, mientras que Rockhopper mantiene el 35% restante.
Sea Lion se encuentra en la Cuenca Norte de Malvinas y concentra recursos recuperables estimados en más de 500 millones de barriles. El potencial total de esa cuenca podría superar los 1.000 millones de barriles de crudo de calidad media.
El diseño contempla una operación íntegramente offshore, sin instalaciones logísticas permanentes en tierra. La producción se procesaría y almacenaría en un buque FPSO, desde el cual el petróleo sería transferido a buques tanque para su posterior comercialización.
La primera etapa prevé perforaciones submarinas y una producción inicial de entre 50.000 y 55.000 barriles diarios. El inicio de la extracción, denominado “primer petróleo”, está previsto para marzo de 2028. El desembolso inicial rondaría los USD 1.800 millones, mientras que la inversión acumulada durante una vida útil estimada de entre 30 y 35 años superaría los USD 3.900 millones.
Navitas se incorporó al proyecto en 2020 y dos años más tarde asumió la operación y la participación mayoritaria tras la salida de Harbour Energy. La firma israelí participa a través de su filial británica y aporta financiamiento para reactivar el desarrollo, mientras Rockhopper conserva su participación y el vínculo con el descubrimiento original.
Con información de Energía Online.



