Minería y energía lideran la recuperación económica argentina, pero su limitada capacidad de generación de empleo contrasta con la caída persistente de industria y construcción, sectores que aún no logran estabilizarse mientras las proyecciones de crecimiento para 2026 se revisan a la baja hacia el 2%.

La economía argentina atraviesa una recuperación desigual, con energía, minería, agro y algunos servicios por encima del promedio, mientras la industria y el comercio tradicional continúan rezagados. En ese escenario, la actividad vinculada con Vaca Muerta y el desarrollo minero aparecen como parte de los sectores con mayor dinamismo en la actual etapa de crecimiento.
El sector energético y la minería requieren importantes inversiones de capital, aunque su capacidad para generar empleo es menor que la de ramas como la industria, la construcción y el comercio. Estas últimas, más intensivas en mano de obra, todavía no logran consolidar una mejora sostenida en sus niveles de actividad.
Los datos de julio reflejaron esa disparidad. La producción industrial cayó 5% respecto de junio y 4,9% interanual, mientras que la construcción retrocedió 4,9% mensual y 4,55% respecto de julio de 2025. En los primeros siete meses del año, la industria acumuló una baja de 2,6%, mientras la construcción mostró un incremento de 1%.
Las proyecciones de crecimiento también fueron revisadas a la baja. El Fondo Monetario Internacional había estimado una expansión del PBI argentino del 4% al inicio de 2026 y el Gobierno había previsto 5% en el Presupuesto. Sin embargo, el consenso de los analistas se ubica ahora cerca del 2%, con estimaciones más optimistas de hasta 2,5%.
El Relevamiento de Expectativas de Mercado de agosto calculó un crecimiento de 2,1% para 2026, seis décimas menos que en la encuesta anterior y por debajo del 3,2% previsto en enero. Para los analistas, las exportaciones son actualmente el principal motor de la actividad, mientras el consumo y la inversión siguen mostrando debilidad.
De cara a 2027, el desempeño de la economía quedará condicionado por la evolución de la inflación, el equilibrio fiscal, la acumulación de reservas y el ciclo electoral. En ese marco, el crédito en dólares es señalado como una posible fuente de financiamiento para inversiones, especialmente en empresas de mayor escala.



