La escala de Vaca Muerta y el vínculo con Estados Unidos fortalecen la posición argentina ante el proyecto petrolero offshore Sea Lion, ubicado frente a las Islas Malvinas.

El desarrollo de Vaca Muerta y el nuevo escenario de seguridad energética internacional pueden ampliar el margen de acción de la Argentina en su reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas. Especialistas del sector consideran que la magnitud de la formación neuquina genera una asimetría significativa frente al proyecto offshore Sea Lion.
Sea Lion es impulsado frente al archipiélago por Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration. El emprendimiento cuenta con reservas certificadas por 300 millones de barriles, financiamiento por USD 1.000 millones y una inversión total estimada en USD 3.900 millones. Su primera fase requeriría USD 1.800 millones, con una meta de producción de entre 50.000 y 55.000 barriles diarios y el inicio previsto para marzo de 2028.
Según el análisis del ingeniero Daniel Dreizzen, director de Aleph Energy y ex secretario de Planeamiento Energético, la escala de Sea Lion representa aproximadamente el 1% de Vaca Muerta. El proyecto contempla más de 60 pozos submarinos en las áreas Norte y Central, pero necesita tecnología, capital y proveedores internacionales que también tienen intereses en el desarrollo neuquino.
En ese contexto, las restricciones argentinas para empresas vinculadas con actividades hidrocarburíferas en las islas podrían adquirir mayor efectividad. El decreto 868/2026, firmado por el presidente Javier Milei, reglamentó la Ley 26.659 y extendió su alcance a accionistas, directores y proveedores de compañías sancionadas.
SLB, Baker Hughes, Halliburton y DLS Archer comunicaron que no participarán de actividades relacionadas con Sea Lion o con operaciones hidrocarburíferas en las Islas Malvinas. Además, el Gobierno inició procedimientos contra personas y empresas, mientras que la Cancillería presentó denuncias penales contra cinco compañías, entre ellas Navitas.
La estrategia, sin embargo, depende de que el proyecto mantenga su rentabilidad. Los costos elevados de la perforación offshore y la volatilidad del mercado pueden afectar las decisiones de sus operadores e inversores, reduciendo al mismo tiempo la capacidad argentina de utilizar esas restricciones como instrumento de presión.
Con información de Infobae — Economía.
El desarrollo de Vaca Muerta y el nuevo contexto de seguridad energética internacional podrían ampliar el margen de acción de Argentina en su reclamo de soberanía sobre Malvinas, por la asimetría con el proyecto offshore Sea Lion. Sea Lion, impulsado por Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration, tiene reservas certificadas por 300 millones de barriles, financiamiento de USD 1.000 millones e inversión total estimada en USD 3.900 millones, con inicio previsto para marzo de 2028. El decreto 868/2026 extendió restricciones a accionistas, directores y proveedores. SLB, Baker Hughes, Halliburton y DLS Archer anunciaron que no participarán. Se informó sobre procedimientos y denuncias penales de Cancillería contra cinco compañías, incluyendo Navitas.
La nota vincula la escala del desarrollo petrolero argentino con el margen de negociación en el reclamo sobre Malvinas, en un contexto donde restricciones a empresas pueden impactar la capacidad de participación de actores internacionales en Sea Lion.
Resumen generado con asistencia de inteligencia artificial y revisado por el equipo editorial.



