Nueve proyectos podrían llevar las exportaciones argentinas de cobre a más de u$s 17.700 millones en 2035, mientras los Cedear ofrecen una vía de inversión desde el mercado local.

El cobre se perfila como uno de los principales motores de la expansión minera argentina durante la próxima década. La cartera de proyectos en desarrollo podría transformar a un país que prácticamente dejó de producir el metal en una plataforma exportadora de gran escala.
Las proyecciones oficiales estiman que las exportaciones de cobre alcanzarían unos u$s 5.269 millones en 2030, subirían a u$s 11.406 millones en 2032 y llegarían a aproximadamente u$s 17.757 millones en 2035. Es un escenario condicionado a que nueve grandes emprendimientos avancen hasta la producción, por lo que no representa un resultado asegurado.
La cartera actual podría elevar la producción nacional por encima de un millón de toneladas anuales durante las próximas dos décadas. Entre los desarrollos más avanzados figuran Vicuña, Los Azules, El Pachón, Mara, Taca Taca, San Jorge y Altar. En conjunto, los seis proyectos con mayor grado de avance implican inversiones cercanas a u$s 20.000 millones.
La demanda internacional es uno de los argumentos centrales para estas iniciativas. El cobre es utilizado en redes eléctricas, construcción, equipamiento industrial, vehículos eléctricos, energías renovables y centros de datos. Las necesidades vinculadas con la electrificación y la inteligencia artificial podrían profundizar la tensión entre oferta y demanda en los próximos años.
Vicuña concentra una parte relevante de las expectativas. El proyecto, integrado por BHP y Lundin Mining, reúne los depósitos Josemaría y Filo del Sol, ubicados principalmente en San Juan y también en Chile. Según las previsiones informadas, contempla inversiones por unos u$s 18.000 millones durante la primera década y alrededor de u$s 7.000 millones hasta obtener el primer concentrado, previsto para 2030.
Para los inversores argentinos, los Cedear permiten tomar exposición a compañías mineras internacionales relacionadas con proyectos locales o al desempeño global del cobre sin abrir necesariamente una cuenta en el exterior. Sin embargo, la alternativa está sujeta a riesgos de ejecución, permisos, costos, cotización internacional del metal y volatilidad financiera.
El marco regulatorio también es un factor relevante. La extensión hasta julio de 2027 del plazo para adherir al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones busca facilitar emprendimientos que requieren desembolsos elevados y largos períodos de recuperación. La concreción del potencial cuprífero dependerá de que las inversiones, la infraestructura y los proyectos logren avanzar según lo previsto.
Con información de El Cronista — Minería.



