El geólogo y exsecretario de Minería de Jujuy planteó la necesidad de comunicar con precisión el alcance de los proyectos y fortalecer el empleo, los proveedores y la formación local.

La expansión de la minería en la agenda pública argentina abrió una oportunidad para discutir el potencial de la actividad, aunque también elevó las expectativas sobre sus resultados. Miguel Soler, geólogo y exsecretario de Minería de Jujuy, sostuvo que el sector debe mejorar la calidad del debate y explicar con mayor precisión sus aportes, plazos e impactos territoriales.
Según el especialista, la percepción social sobre la minería combina información incompleta, afirmaciones incorrectas y proyecciones que podrían no concretarse. En ese contexto, consideró necesario comunicar avances verificables de manera gradual y detallar cómo se distribuyen los efectos de cada etapa de un proyecto.
Soler señaló que la exploración suele generar oportunidades principalmente en las localidades cercanas, mientras que la producción amplía el impacto y profundiza el vínculo con las comunidades. A medida que las operaciones crecen, también aumenta la demanda de insumos, bienes y servicios, un proceso que puede superar la capacidad de respuesta de los proveedores locales y provinciales.
El desafío, planteó, consiste en que el crecimiento asociado a la minería alcance a las poblaciones próximas y no quede limitado al empleo directo en las minas. Para eso, consideró clave favorecer la diversificación productiva, el desarrollo de infraestructura, la ampliación de la base de proveedores y la capacitación de recursos humanos.
El análisis también se vincula con el avance del litio y con las expectativas generadas por los grandes proyectos de cobre. En un escenario internacional competitivo, Soler remarcó la importancia de construir condiciones que permitan atraer inversiones y transformar el desarrollo minero en crecimiento económico sostenido para las provincias y el país.
Con información de Panorama Minero.



