El desarrollo de Vaca Muerta plantea a Neuquén un desafío que excede la producción de energía: controlar, monitorear y administrar los recursos naturales para que el crecimiento económico pueda convertirse en desarrollo sostenible y en nuevas oportunidades para las próximas generaciones


Vaca Muerta representa una oportunidad de enorme dimensión para Neuquén y para la Argentina. Pero toda oportunidad de esta magnitud trae una responsabilidad equivalente. El desafío que tenemos por delante no es solamente cuánto podemos producir, sino cómo vamos a hacerlo, qué controles vamos a establecer y, fundamentalmente, qué provincia queremos construir con los recursos que genera esta actividad.
Desde mi responsabilidad en el Ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales, entiendo que el desarrollo de Vaca Muerta debe estar acompañado necesariamente por una política ambiental sólida, basada en evidencia científica, información veraz, presencia territorial, monitoreo permanente y capacidad de fiscalización. Producir y cuidar no son objetivos contradictorios cuando existen reglas claras, controles efectivos y una decisión concreta de anticiparse a los problemas.

Hipólito Salvatori, a cargo de la secretaria de Ambiente y Recursos Naturales, detalló las acciones paralelas al desarrollo de Vaca Muerta.
Uno de los principales desafíos está relacionado con la gestión integral del agua.
En una provincia donde conviven la actividad hidrocarburífera, la producción agropecuaria, el turismo, las ciudades y las necesidades de las comunidades, administrar este recurso exige planificación y conocimiento. Por eso, desde el Ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales se están ejecutando en este momento, mas de 280 mil millones de pesos en obras de agua y saneamiento e infraestructura hídrica.
La gestión del agua debe contemplar todos sus usos y garantizar que el crecimiento de una actividad no comprometa y potencie las posibilidades de las demás.
Uno de los cambios centrales de esta gestión fue reunir por primera vez dentro de una misma cartera a los distintos equipos que intervienen en la fiscalización y el control ambiental de la provincia. Ambiente, Recursos Hídricos, Empresa de Agua y Saneamiento (EPAS) Cambio Climático y los equipos de guardaparques trabajan hoy de manera articulada, compartiendo información, coordinando intervenciones y abordando el territorio desde una mirada integral. Esta organización permite que cada área aporte su conocimiento específico, pero que la respuesta del Estado sea conjunta.

El secretario Hipólito Salvatori en un trabajo en territorio. (Gentileza Gobierno de Neuquén).
Esa articulación es especialmente importante en una provincia extensa, con actividades productivas diversas y recursos naturales que requieren controles permanentes. Integrar los equipos permite planificar fiscalizaciones, compartir información y actuar de manera coordinada sobre el territorio.
En ese esquema, el monitoreo preventivo ocupa un lugar central. Se realizan inspecciones y certificaciones de muestreos para evaluar la calidad del agua subterránea, detectar tempranamente la presencia de hidrocarburos, controlar efluentes y verificar los parámetros establecidos por la normativa. Medir y generar información confiable permite anticiparse y tomar decisiones con sustento técnico.
A la vez, los equipos recorren la provincia para supervisar actividades productivas, verificar el cumplimiento de las medidas ambientales y atender contingencias. Los controles alcanzan a la industria hidrocarburífera, establecimientos pecuarios, plantas de tratamiento de efluentes, canteras y otras actividades, tanto mediante fiscalizaciones programadas como ante situaciones que requieren una intervención inmediata.

Hipólito Salvatori durante una visita a una obra. (Gentileza Gobierno de Neuquén).
Otro de los grandes desafíos es el control de las emisiones. El objetivo es que el crecimiento de Vaca Muerta no implique un aumento proporcional de las emisiones y, para eso, Neuquén está incorporando herramientas que la colocan a la vanguardia en materia de monitoreo. La Provincia trabaja junto al Observatorio Internacional de Emisiones de Metano de Naciones Unidas (IMEO/PNUMA), es punto focal del sistema satelital MARS y avanza con estándares internacionales de medición, reporte y verificación.
Hoy podemos combinar alertas satelitales, inspecciones en territorio, cámaras ópticas y programas de detección y reparación de fugas para identificar emisiones y actuar sobre ellas. El desafío es cada vez más concreto: medir mejor para controlar mejor, reducir emisiones y aprovechar de manera más eficiente el recurso que producimos.
Hablar de sostenibilidad también implica poder demostrarla. Por eso es importante la trazabilidad, la validación y la certificación de los datos. Si queremos evaluar verdaderamente el desempeño ambiental de una actividad, necesitamos indicadores objetivos que permitan comparar, corregir y verificar resultados a lo largo del tiempo.
Pero existe otra dimensión que considero fundamental: qué hacemos con los recursos que genera Vaca Muerta. El aprovechamiento de los hidrocarburos no debe medirse exclusivamente por los niveles de producción o por las inversiones que genera. También debemos observar cómo esos recursos regresan al territorio en forma de infraestructura, servicios, capacidades y nuevas oportunidades de desarrollo.
Una parte de esos recursos permite financiar obras de agua y saneamiento, infraestructura hídrica y políticas ambientales. En los últimos años se realizaron importantes inversiones para ampliar el acceso al agua potable, extender redes, mejorar sistemas de tratamiento, fortalecer la infraestructura hídrica y afrontar situaciones de emergencia. A esto se suman aportes destinados a fortalecer la gestión ambiental, la administración de residuos y las acciones de fiscalización y control. El desafío consiste también en transformar los recursos naturales en infraestructura que prepare a la provincia para su futuro.
La discusión sobre Vaca Muerta debe superar la falsa elección entre producir o preservar. El verdadero desafío consiste en producir bajo estándares ambientales cada vez más exigentes, administrar responsablemente el agua, reducir las emisiones, fortalecer la fiscalización y utilizar los recursos generados por el desarrollo para construir infraestructura y diversificar la matriz económica provincial. Si somos capaces de hacerlo, como lo estamos haciendo, Vaca Muerta va a ser mucho más que una formación geológica de enorme potencial energético: una transformación económica que alcance a todo el territorio nacional.




