
La balanza energética argentina registró en julio un superávit de US$892 millones, impulsada por el crecimiento de la producción no convencional de petróleo y gas, junto con una menor necesidad de importar combustibles. El resultado superó ampliamente los US$217 millones contabilizados en el mismo mes de 2025.
Las exportaciones del sector totalizaron US$1.506 millones, con un incremento interanual del 97,8%. Según la desagregación por precios y cantidades, los volúmenes despachados de combustibles y energía crecieron 67,6%, mientras que los precios promedio aumentaron 19,5%.
El petróleo crudo se ubicó como el segundo principal producto exportado por la Argentina durante el mes, con ventas por US$1.020 millones. La cifra representó el 11,5% de las exportaciones totales y quedó detrás de los embarques de maíz en grano.
En paralelo, las importaciones de combustibles y lubricantes alcanzaron US$614 millones, un 7,3% menos que un año antes. La baja respondió a una reducción del 14,9% en las cantidades compradas, que compensó el aumento del 2,5% en los precios. Entre los principales rubros figuraron el gas natural licuado, la electricidad y el gasoil.

El saldo mensual fue inferior a los máximos registrados en mayo, con US$1.510 millones; abril, con US$1.488 millones; y marzo, con US$1.091 millones. La desaceleración se produjo durante el período de mayor demanda invernal, aunque la oferta local permitió sostener un resultado positivo.
En el acumulado de enero a julio, la balanza energética alcanzó un superávit de US$6.853 millones. Estados Unidos fue el principal destino de las exportaciones energéticas, con compras por US$2.360 millones, mientras que Chile concentró operaciones por US$1.735 millones, favorecidas por el transporte de crudo de la cuenca neuquina.
Con información de Mejor Energía.



