Andrea Zorrilla, Superintendente de RRHH en Los Azules, McEwen Copper, otra de las voces relevantes de la minería de clase mundial , plantea que laexpansión minera argentina exigirá mucho más que capital y permisos: necesitará trabajadores capacitados y equipos capaces de colaborar, adaptarse y construir confianza


La expansión de la minería argentina suele verse como un desafío de capital y permisos, pero también es un desafío de personas. Un anuncio no consigue, de un día para otro, al electromecánico con tres ofertas laborales en su celular ni al supervisor capaz de liderar catorce días en un campamento de altura sin agotar a su equipo.
La Cámara Argentina de Empresarios Mineros proyecta que el desarrollo pleno del cobre y el litio podría requerir alrededor de 200.000 puestos de trabajo hacia 2032. Es una enorme oportunidad para el país y una realidad para la que debemos prepararnos.
No alcanza con incorporar personas. Necesitamos trabajadores capacitados y equipos capaces de colaborar, comunicarse y alcanzar su máximo potencial. De lo contrario, podríamos llegar a la mayor expansión minera argentina sin las capacidades para sostenerla.

Los desafíos de la minería actual, son mucho más que los diplomas y conocimientos técnicos. El papel de los valores y la cultura es central. Foto: McEwen Copper.
Para quienes lideramos equipos, este escenario requiere atención. Su actitud suele reflejar el liderazgo que reciben. En los equipos de alto rendimiento aparecen conductas que exceden lo exigido: preparar un informe no solicitado, revisar una tarea antes de una falla o advertir un riesgo aunque resulte incómodo. Ese compromiso no se impone: se construye y se gana.
Un equipo no es solo un grupo de personas que trabajan juntas, sino uno que confía entre sí. Los Navy SEALs, al seleccionar candidatos, evalúan desempeño y confianza: prefieren un desempeño medio con alta confianza antes que uno sobresaliente incapaz de generarla. A este último perfil lo consideran tóxico.
Quienes gestionaron un turno probablemente lo reconozcan: el mejor técnico puede ser quien impide que los demás expresen dudas, informen errores o adviertan peligros. Donde la seguridad depende de comunicar a tiempo, esto no es solo un problema de clima laboral: es un riesgo operativo.

Proyecto Los Azules, San Juan.
Las personas se desempeñan mejor cuando se sienten seguras, reconocidas y conectadas. La confianza no es meramente “blanda”: influye en cómo pensamos, decidimos y actuamos.
También debemos evitar ascender al mejor técnico sin preguntarnos si sabe escuchar, comunicar, resolver conflictos y motivar. Entre áreas ocurre algo similar: pueden funcionar bien por separado sin alcanzar los resultados de un equipo integrado. Cada sector debe cumplir su tarea, colaborar, compartir información y confiar en los demás.
La participación femenina forma parte del mismo desafío. Las mujeres representan el 13% del empleo minero argentino y Women in Mining Argentina proyecta que lleguen al 15% en 2029. Es un avance, aunque insuficiente para un sector que necesita ampliar su dotación.
Si el límite para crecer es la disponibilidad de talento, dejar fuera al talento femenino es una decisión equivocada. En el litio, la participación femenina alcanza el 20,6%; en Salta, representa el 18,5% del empleo minero directo; y en Los Azules, me enorgullece que estemos cerca del 30%.

La minería exige liderazgo, apertura al diálogo y cuidar a las personas. La visión de Los Azules.
Estos resultados no exigieron reducir estándares técnicos ni contratar personas menos calificadas. Requirieron revisar la selección, adaptar la infraestructura de los campamentos y analizar los criterios de promoción.
Los equipos diversos suelen analizar mejor los problemas. En minería, controlar riesgos requiere expresar opiniones diferentes, preguntar y contradecir una decisión a tiempo. Esa incomodidad puede ser una ventaja. Incluir también exige condiciones para que todas las personas participen, se desarrollen y sean escuchadas.
La inteligencia artificial plantea un desafío de gestión: necesitamos flexibilidad mental y disposición para aprender.
Está bien utilizar el bote que ofrece una herramienta, siempre que no dejemos de aprender a nadar. Podemos apoyarnos en la IA, pero no depender de ella sin comprender lo que hacemos. No reemplaza el criterio operativo: potencia la experiencia y la capacidad de análisis, pero también expone su ausencia.
La oportunidad es concreta. La IA no conseguirá a los electromecánicos que necesitamos, pero puede acortar la curva de aprendizaje, registrar el conocimiento de un operador con veinte años de experiencia antes de que se jubile y liberar a profesionales que hoy consolidan reportes para analizar, resolver problemas y decidir mejor.

La construcción de equipos sólidos y de alto rendimiento se hace fundamental en la minería moderna. Foto: gentileza Los Azules, McEwen Copper.
Formar personas más rápido puede ser tan importante como contratar más. Para aprovecharla debemos conocerla, experimentar con responsabilidad e integrarla en nuestras operaciones.
Debemos valorar la actitud, medir la confianza con el mismo rigor que las toneladas y considerar el descanso, los turnos y el clima laboral como variables técnicas que inciden en la seguridad, la productividad y la continuidad operativa.
También necesitamos abrir el sector a más mujeres y formar mandos medios antes de que sean una urgencia. En una operación con turnos rotativos, el supervisor directo no solo representa a la empresa: durante catorce días, para su equipo, es la empresa entera.
La expansión minera ofrece una oportunidad extraordinaria para la Argentina. Podemos transitarla desde la desesperación por cubrir puestos o desde la inspiración de construir equipos sólidos, diversos y preparados para sostener el crecimiento.
Narración generada con inteligencia artificial.
La nota plantea que la expansión minera argentina no depende solo de capital y permisos, sino de “desafíos de personas”. En ese marco, la Cámara Argentina de Empresarios Mineros estima que el desarrollo pleno del cobre y el litio podría requerir unos 200.000 puestos hacia 2032. El texto sostiene que para sostener ese crecimiento hace falta capacitación, equipos con confianza y comunicación para prevenir riesgos. También destaca la participación femenina (13% del empleo minero; proyección 15% en 2029) y la necesidad de habilitar mejores condiciones para que crezca. Finalmente, aborda el uso de inteligencia artificial como apoyo para acortar curvas de aprendizaje y conservar conocimiento, sin reemplazar el criterio operativo.
La nota vincula la expansión del cobre y el litio con la disponibilidad y calidad del talento: sin equipos capacitados, confiables y con canales de comunicación que reduzcan riesgos, el crecimiento proyectado podría no sostenerse en seguridad, productividad y continuidad operativa.
Resumen generado con asistencia de inteligencia artificial y revisado por el equipo editorial.



