La suba del crudo por las tensiones en Medio Oriente y la guerra entre Rusia y Ucrania golpeó a los bonos globales y llevó el riesgo país argentino a 506 unidades.

La escalada del petróleo, impulsada por la tensión en Medio Oriente y la guerra entre Rusia y Ucrania, profundizó la liquidación de bonos soberanos a nivel internacional y arrastró a la deuda argentina. En ese contexto, el riesgo país aumentó 16 puntos, hasta las 506 unidades, y regresó a niveles registrados a fines de agosto.
El crudo superó los 107 dólares por barril, mientras que el mercado físico conocido como Dated Brent se ubicó por encima de los 130 dólares. La interrupción de operaciones vinculadas con el estrecho de Ormuz y los problemas sobre infraestructura petrolera sumaron presión sobre la oferta y elevaron los costos de transporte marítimo.
El deterioro alcanzó a los principales mercados de renta fija. El rendimiento de los bonos del Tesoro de Estados Unidos superó el 5%, su mayor nivel desde abril de 2007, mientras que los títulos europeos y japoneses también registraron tasas más altas. El escenario reavivó las expectativas de inflación y concentró la atención en la decisión de la Reserva Federal sobre las tasas de interés.
En Argentina, los bonos soberanos retrocedieron hasta 1% en la rueda. En el Mercado Libre de Cambios se negociaron USD 844 millones y el Banco Central compró USD 14 millones. El dólar mayorista bajó un peso, a $1.506,50, mientras que el MEP terminó en $1.561, el contado con liquidación en $1.597 y el blue en $1.560.
La suba internacional de los combustibles también plantea un desafío para las cuentas públicas argentinas. La decisión de postergar aumentos para contener la inflación limita la recaudación por IVA y por los impuestos específicos aplicados a esos productos.
En paralelo, el Ministerio de Economía presentó el proyecto de Presupuesto 2027, que contempla una inflación interanual de 18% en diciembre, un tipo de cambio nominal de $1.847 por dólar a fin de año y un crecimiento del PBI de 4%. Economistas privados consideraron alcanzable la previsión inflacionaria, aunque señalaron que la estimación oficial de expansión económica resulta más optimista.



