En exclusivo para Comunicaciones Mineras: El ministro de Educación, Cultura e Infancias y DGE de Mendoza, Tadeo García Zalazar, traza un camino directo entre la educación y el desarrollo de la provincia


Cuando hablamos del desarrollo económico de Mendoza solemos poner la mirada en las inversiones, en los recursos que tenemos y en los nuevos proyectos productivos que pueden generar empleo. Es lógico. Pero hay una pregunta que deberíamos hacernos antes. ¿Tenemos a nuestros jóvenes preparados para aprovechar las oportunidades que ese desarrollo puede generar?
Para mí, ahí está una de las discusiones más importantes que tenemos por delante.
Mendoza tiene recursos naturales, una economía diversificada, empresas, emprendedores y sectores productivos con capacidad de crecer. La minería abre nuevas posibilidades en ese escenario. Pero una inversión no se transforma automáticamente en desarrollo para una provincia. Para que eso ocurra necesitamos trabajadores preparados, proveedores locales, técnicos, profesionales, emprendedores y personas capaces de incorporar nuevas tecnologías. Por eso el desarrollo también se construye desde la educación.

El ministro de Educación, Tadeo García Zalazar, sostiene que la sociedad debe estar capacitada para ser protagonista de la nueva economía.
En los últimos años empezamos a trabajar sobre una idea que para mí es central. La escuela y el sistema educativo no pueden estar desconectados de lo que pasa afuera. Tenemos que formar para el mundo que existe, pero también para el que viene.
Eso implica recuperar una cultura del mérito. Talento, esfuerzo, disciplina, excelencia y oportunidades no son conceptos contradictorios. Tienen que formar parte de un mismo sistema educativo. Una sociedad que quiere progresar necesita reconocer a quienes se esfuerzan y, al mismo tiempo, generar las condiciones para que ese esfuerzo pueda convertirse en una oportunidad real.
Eso significa fortalecer los aprendizajes fundamentales, pero también incorporar nuevas capacidades. En nuestras escuelas secundarias ya hay más de 20.000 estudiantes formándose como operadores de Inteligencia Artificial. Y ampliamos esa posibilidad a jóvenes de 18 a 25 años en los 18 departamentos, porque aprender a utilizar estas herramientas también puede abrir nuevas oportunidades laborales.

El ministro Tadeo García Zalazar y Pablo Aristozabal, especialista en IA.
La IA está transformando la forma en que estudiamos, trabajamos y producimos. Por eso tiene que entrar en la educación. No para reemplazar a los docentes ni al pensamiento, sino para ampliar las capacidades de profesores y alumnos. El desafío no es enseñar una tecnología de moda, sino preparar a las personas para utilizarla con criterio, resolver problemas y generar nuevas oportunidades.
Significa también ampliar la formación técnica y profesional. Cuando los jóvenes nos dicen que quieren estudiar carreras vinculadas con la energía, el petróleo, la minería, la tecnología o que buscan carreras cortas con salida laboral, tenemos que escuchar esa demanda y acercar la oferta educativa a esas necesidades.
En definitiva, el mapa educativo tiene que dialogar con el mapa productivo. No para que la educación quede subordinada a las necesidades inmediatas de una empresa, sino para que podamos anticipar qué capacidades va a necesitar nuestra provincia y ofrecer a nuestras jóvenes herramientas para participar de ese desarrollo.
Y esto significa incluir a quienes tuvieron que interrumpir sus estudios. Una persona que termina la secundaria después de haberla dejado no solamente obtiene un título. Recupera una herramienta que mejora sus posibilidades de acceder a un empleo, continuar estudiando o mejorar su situación laboral. Por eso hemos ampliado las alternativas de terminalidad, con modalidades presenciales, virtuales y propuestas que combinan secundaria con formación en oficios.
La misma lógica está detrás de los convenios con empresas, sindicatos y sectores productivos. La educación tiene que conocer qué capacidades necesita el mundo del trabajo y el mundo del trabajo también tiene que involucrarse en la formación de quienes van a protagonizarlo.
Cuando pensamos en minería no alcanza con discutir cuánto se invierte, cuánto se produce o cuántos puestos de trabajo puede generar un proyecto. También tenemos que preguntarnos qué vamos a hacer desde hoy para que los mendocinos puedan ocupar esos puestos, desarrollar servicios alrededor de esas actividades y generar nuevas oportunidades a partir de ellas.
La política industrial empieza en la escuela. Antes de una fábrica, una inversión o una nueva tecnología, hay que construir las capacidades humanas capaces de hacerlas posibles.

El ministro Tadeo García Zalazar plantea como indispensable generar las condiciones para el igual acceso a oportunidades desde la educación.
Lo mismo vale para la inteligencia artificial, para la energía, para el turismo, para la industria y para las nuevas actividades que todavía no conocemos.
No sabemos exactamente cómo serán todos los trabajos dentro de diez años. Lo que sí sabemos es que van a exigir capacidades diferentes. Más conocimientos técnicos, capacidad para aprender permanentemente, manejo de tecnología, idiomas, pensamiento crítico y capacidad para resolver problemas.
Por eso creo que la educación es una de las principales políticas de desarrollo económico que puede tener una provincia. Y también es una política de igualdad. Porque si las oportunidades que genera una nueva etapa de crecimiento quedan reservadas para quienes pueden formarse por sus propios medios, el desarrollo profundiza diferencias. En cambio, si el Estado amplía las oportunidades de formación y permite que más personas puedan desarrollar su talento, el mérito y el esfuerzo dejan de depender tanto del lugar donde cada uno nació.
La igualdad de oportunidades no significa que todos lleguen al mismo lugar. Significa que todos tengan la posibilidad de desarrollar su capacidad y que el esfuerzo pueda abrirles un camino.
Mendoza necesita crecer. Pero también necesita que ese crecimiento genere progreso para su gente. Porque el desarrollo de una provincia no depende solamente de los recursos que tiene. Depende, cada vez más, de lo que sus personas son capaces de hacer con ellos.
Y preparar a nuestros jóvenes para eso es una de las decisiones más importantes que podemos tomar hoy.
Narración generada con inteligencia artificial.
La nota plantea que el desarrollo económico de Mendoza no depende solo de inversiones, recursos y proyectos productivos, sino de la preparación de jóvenes y trabajadores para aprovechar esas oportunidades. En ese marco, sostiene que la educación debe conectarse con el mundo laboral y anticipar capacidades futuras. Se menciona la formación en inteligencia artificial para estudiantes de secundarias y para jóvenes de 18 a 25 años en los 18 departamentos, además de alternativas de terminalidad y convenios con empresas y sectores productivos.
La nota vincula directamente educación y desarrollo productivo: sostiene que para que proyectos como la minería y otras actividades generen empleo y oportunidades, es necesario formar capacidades acordes con el trabajo y con transformaciones tecnológicas como la inteligencia artificial.
Resumen generado con asistencia de inteligencia artificial y revisado por el equipo editorial.



