El precio internacional del petróleo, con el Brent por encima de los USD 100 por barril, modificó las perspectivas para la economía argentina. Por ahora, el efecto predominante es favorable debido al impacto sobre las exportaciones de crudo y la mejora de los precios de algunas materias primas agrícolas.
El valor del Brent es una referencia para el mercado local, pero el repunte no implica necesariamente un aumento inmediato de los combustibles. La evolución dependerá de cuánto tiempo se mantengan las cotizaciones internacionales, de las decisiones de las productoras y de la política impositiva del Gobierno. Además, la cuenta compensadora entre productoras y refinadoras todavía no se había cerrado, por lo que la expectativa de una baja automática de los precios internos era limitada.
En el primer semestre, el superávit comercial energético argentino alcanzó los USD 5.076 millones, con un crecimiento cercano al 62%. La mejora en los valores de exportación del petróleo puede reforzar ese resultado, aunque un traslado sostenido al mercado interno podría interrumpir la desaceleración de la inflación.
El sector agropecuario, por ahora, no enfrenta problemas de abastecimiento de fertilizantes. La urea, que llegó a cotizar USD 1.000 por tonelada, se reacomodó y se prevé el arribo de 120.000 toneladas, además de la producción de Profertil y de cargamentos ya adquiridos.
La tensión en las rutas marítimas y los conflictos sobre infraestructura agrícola en el Mar Negro impulsaron los precios del trigo y, en menor medida, del girasol y el maíz. A eso se sumaron factores climáticos que afectan al maíz en Europa y Estados Unidos, mientras que la soja recibe respaldo de la demanda de aceite para biocombustibles. El escenario mejora la relación entre los precios de los granos y los costos de producción para los productores argentinos.
La contracara aparece en el plano financiero. Un petróleo más caro puede elevar las expectativas de inflación global, reducir las posibilidades de una baja de tasas por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos y encarecer las condiciones financieras internacionales. Para la Argentina, el balance inmediato sigue siendo positivo, aunque su continuidad dependerá de la duración del shock y de su eventual transmisión a los precios internos.
Con información de Infobae — Economía.


