El rendimiento de los bonos de Estados Unidos aleja el acceso argentino al crédito externo, mientras el petróleo y la soja sostienen las perspectivas de ingreso de dólares.

El aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos volvió a dificultar el eventual regreso de la Argentina a los mercados internacionales. La tasa a diez años llegó al 4,80% anual y la de treinta años superó el 5,20%, valores máximos en al menos 15 años.
El escenario eleva el costo del financiamiento global y complica el programa financiero diseñado por el equipo de Luis Caputo para afrontar los vencimientos de deuda de 2027. Ese esquema contempla recurrir al mercado local, incrementar las compras de dólares y utilizar créditos de organismos internacionales.
Con un riesgo país cercano a los 500 puntos básicos, los bonos argentinos en dólares ofrecen rendimientos de aproximadamente 10% anual. Incluso una eventual baja hasta los 400 puntos, nivel observado en julio, dejaría el costo de una colocación externa cerca del 9% anual, todavía elevado para volver a emitir deuda.
En ese contexto, el Tesoro evitó la semana pasada colocar un nuevo tramo del Bonar 2029 para no validar una tasa próxima a los dos dígitos. En cambio, concentró la licitación en instrumentos en pesos de corto plazo, con vencimientos dentro del actual mandato presidencial.

La mejora del contexto exportador funciona como contrapeso. El petróleo se mantiene alrededor de los USD 90 por barril, impulsado por el recrudecimiento del conflicto en el Golfo Pérsico, y el superávit de la balanza energética ya supera los USD 6.800 millones. La soja, por su parte, cotiza cerca de USD 480 por tonelada, con una suba interanual aproximada del 25%, un factor favorable para la próxima campaña.
El Fondo Monetario Internacional advirtió que distintos bancos centrales revisan al alza sus tasas o sus expectativas de política monetaria ante la combinación de inflación, shocks de oferta, precios energéticos y riesgos fiscales. En ese marco, el encarecimiento del dinero afecta tanto a los gobiernos endeudados como a las familias y empresas que necesitan crédito, y reduce el atractivo de invertir en mercados emergentes.


