El banco estadounidense redujo de 2,6% a 1,5% su estimación de crecimiento para 2026, tras conocer una caída de la actividad y un aumento de la pobreza.

JP Morgan modificó tres veces en una semana su evaluación sobre la economía argentina y terminó recortando de 2,6% a 1,5% su proyección de crecimiento para 2026. El banco estadounidense también planteó que el país podría atravesar una recesión técnica.
El cambio de escenario se produjo luego de que se conociera una baja interanual de 2,9% en la actividad económica y un incremento de la pobreza, que llegó al 32,3% durante el primer semestre. El dato interrumpió tres períodos consecutivos de descenso, mientras que al inicio de la gestión de Javier Milei el indicador se ubicaba en 52%.
Días antes, la entidad había señalado que Argentina podía recuperar la categoría de grado de inversión, una calificación que favorecería el ingreso de fondos internacionales y reduciría el riesgo país. El país tuvo ese estatus entre 1994 y 1998, antes de perderlo y alcanzar su nivel más bajo durante la crisis de 2001.
JP Morgan atribuyó parte del retroceso mensual a factores transitorios, entre ellos la menor cantidad de jornadas laborales por los feriados, la reducción de horas trabajadas en algunos sectores durante el Mundial de fútbol, la interrupción del suministro de gas y las condiciones climáticas adversas. Según el análisis, las lluvias y nevadas afectaron a la construcción, la minería y algunos servicios.
El banco también vinculó la evolución de los activos argentinos con el riesgo político asociado al proceso electoral. En ese marco, sostuvo que, sin ese componente, el riesgo país podría ubicarse en torno de los 450 puntos básicos, frente a niveles superiores a 600 puntos mencionados por consultoras locales.
EconViews identificó además un contexto internacional menos favorable, con tasas elevadas en Estados Unidos, un dólar fortalecido y menor apetito por activos de riesgo. La consultora señaló que la actividad continúa débil, que los sectores exportadores todavía no generan un efecto amplio sobre el resto de la economía y que el deterioro del empleo y de los ingresos suma presión sobre el Gobierno.



