
A dos años de su creación mediante la Ley Bases, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) se consolidó como una de las principales herramientas de la gestión de Javier Milei para atraer capitales a la Argentina.
Durante este período se anunciaron 42 proyectos bajo el esquema, que contempla beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios por un plazo de hasta 30 años. El régimen multiplicó los anuncios de inversión y puso el foco en iniciativas de gran escala.
Los proyectos aprobados o presentados se concentran principalmente en dos sectores de la economía, aunque la información disponible no detalla en este caso la distribución específica ni los montos comprometidos por cada iniciativa.
El balance del segundo aniversario también reabre el debate sobre los riesgos asociados al programa. Entre los aspectos observados se encuentran el costo de los beneficios otorgados, el impacto sobre la recaudación y las condiciones de control y seguimiento de las inversiones.

El RIGI busca ofrecer previsibilidad a los proyectos de largo plazo, con reglas especiales para empresas que cumplan con los requisitos establecidos por la normativa. Su evolución dependerá de la concreción efectiva de los anuncios y de la capacidad del Estado para fiscalizar los compromisos asumidos.
Con información de El Cronista — Minería.



