La abundancia y seguridad del magnesio impulsan investigaciones para usarlo en vehículos eléctricos, aunque persisten desafíos técnicos vinculados con la carga, la potencia y los electrolitos.

El magnesio gana espacio entre las alternativas en estudio para las baterías de vehículos eléctricos, en un contexto marcado por las dificultades de suministro, el impacto ambiental y la concentración geográfica de la industria del litio. Su disponibilidad en el agua de mar y el subsuelo, junto con un costo potencialmente menor, lo convierten en un material atractivo.
Sus iones poseen una carga positiva de +2, frente a +1 en el caso del litio. Esa diferencia podría favorecer una mayor capacidad de almacenamiento en un volumen reducido y permitir baterías más compactas. Además, las celdas de magnesio no generan las dendritas asociadas al litio, estructuras que pueden causar cortocircuitos y elevar el riesgo de incendios.
La oferta del mineral tampoco aparece, por ahora, como una limitación inmediata. China concentra entre el 87% y el 95% de la producción mundial de magnesio primario prevista para 2025, con un volumen estimado de entre 830.000 y 950.000 toneladas métricas. Israel, Rusia y Brasil también se encuentran entre los principales productores. Sin embargo, China mantiene además una participación relevante en la capacidad de refinado necesaria para obtener material apto para baterías.
El desarrollo de esta tecnología continúa en una fase experimental. El movimiento de los iones de magnesio es más lento que el de los iones de litio, una condición que puede extender los tiempos de carga, reducir la potencia en aceleraciones y afectar el funcionamiento a bajas temperaturas. También resulta complejo diseñar electrolitos estables y cátodos capaces de soportar ciclos repetidos sin perder rendimiento.

La investigación involucra a instituciones como la Universidad de Waterloo y a empresas automotrices. Toyota financia trabajos sobre baterías de alta capacidad basadas en magnesio, mientras General Motors y LG Energy Solution prevén lanzar en 2028 celdas de litio con alto contenido de manganeso. Great Wall Motor aplica fundición semisólida de magnesio en componentes, y Tesla utiliza algunas aleaciones de ese material en los Model 3 y Model Y.
Por el momento, el magnesio se perfila como una tecnología en desarrollo y no como un sustituto inmediato del litio. Sus ventajas en disponibilidad, seguridad y densidad potencial deberán superar los obstáculos relacionados con la velocidad de carga, la potencia, los electrolitos y la estabilidad de los materiales internos.
Con información de Energía Online.



