Especialistas destacaron que Argentina necesita previsibilidad, financiamiento, infraestructura e integración regional para desarrollar el GNL y ampliar sus exportaciones desde Vaca Muerta.

Argentina enfrenta una oportunidad para transformar los recursos de Vaca Muerta en una plataforma de producción y exportación energética. Durante un webinar de MEGSA, especialistas señalaron que ese proceso requiere reglas previsibles, financiamiento de largo plazo, infraestructura y coordinación con los países de la región.
Gabriela Aguilar, presidenta de la Cámara de Comercio Texas-Argentina, y Mariana Caminos, vicepresidenta de Cambras, coincidieron en que el país comenzó a recuperar la confianza de los inversores, aunque todavía debe consolidar la estabilidad macroeconómica y regulatoria. En ese marco, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y la seguridad jurídica fueron identificados como elementos relevantes para atraer capital hacia proyectos de maduración extendida.
El sector energético ya concentra más de la mitad de la deuda colocada en el mercado local, según lo expuesto durante el encuentro. También se destacó la reaparición del project finance, una modalidad que permite estructurar obras de infraestructura a partir de los ingresos futuros de cada proyecto y que resulta especialmente importante para inversiones de gran escala.
El desarrollo del gas natural licuado (GNL) fue uno de los ejes principales. La producción de Vaca Muerta ofrece una base de recursos con potencial exportador, pero el salto hacia los mercados internacionales demanda plantas de licuefacción, sistemas de transporte y decisiones definitivas de inversión. Los proyectos, además, necesitan sostener condiciones estables durante varios años.

Entre las alternativas de infraestructura analizadas apareció la conexión con Chile para acceder al océano Pacífico y acercar el gas argentino a los mercados asiáticos. Esa opción requeriría profundizar la coordinación energética con Chile, Brasil y Uruguay, además de resolver diferencias técnicas, regulatorias y comerciales que todavía dificultan una integración plena.
El análisis también contempló una transición energética gradual, en la que el petróleo y el gas convivirán durante años con tecnologías de menor intensidad de carbono. En paralelo, la aceptación de las comunidades fue señalada como una condición para avanzar con proyectos energéticos y mineros, que deberían traducirse en empleo, infraestructura y actividad económica local.
El diagnóstico presentado fue favorable, aunque sujeto a la capacidad de convertir la ventaja geológica de Vaca Muerta en proyectos concretos. Para avanzar, Argentina deberá combinar financiamiento, estabilidad normativa, infraestructura, integración regional y respaldo social.
Con información de Mejor Energía.




