
La II Cumbre de Bioetanol de San Miguel de Tucumán planteó que el futuro del sector no depende únicamente de elevar el porcentaje obligatorio de etanol incorporado a las naftas. El debate incorporó nuevas áreas de desarrollo para los biocombustibles y su integración con distintas formas de movilidad.
Durante el encuentro, Agustín Torroba, especialista internacional del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y de la Coalición de Biocombustibles Líquidos (CPBIO), señaló como tendencias centrales la valorización ambiental de estos productos y el uso de materias primas alternativas.
Otra de las oportunidades identificadas fue la expansión de los vehículos flex fuel, capaces de utilizar naftas con diferentes proporciones de bioetanol. Esta tecnología aparece vinculada a una estrategia más amplia de diversificación energética y de aprovechamiento de la producción agrícola.
El crecimiento de los combustibles sostenibles de aviación, conocidos como SAF, ocupó un lugar destacado en el análisis. Este segmento es considerado un mercado de gran escala potencial para los biocombustibles y una alternativa para ampliar sus aplicaciones más allá del transporte terrestre.

La coordinadora de Etanol y Biometano del Ministerio de Minas y Energía de Brasil, Marcia Valeria de Souza Alves, presentó la experiencia brasileña como referencia para la región. El desarrollo del etanol como componente relevante de la matriz energética del país se apoyó en una política sostenida a lo largo de varias décadas.
Con información de Ámbito — Energía.



