En medio de los cuestionamientos sobre el estado de Sierra Pintada y las críticas que sostienen que el complejo permanece sin actividad, la ministra de Energía y Ambiente de Mendoza, Jimena Latorre, eligió responder desde el propio yacimiento. Rodeada de funcionarios nacionales, técnicos de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y representantes de Dioxitek, aseguró que las obras de remediación ambiental continúan ejecutándose y que el establecimiento “no está abandonado”.
La recorrida incluyó la cantera histórica, la Planta de Tratamiento de Uranio y las nuevas obras construidas para gestionar los pasivos ambientales generados durante la explotación minera desarrollada entre 1975 y 1997.
“Esta visita tiene un objetivo muy claro: revisar el estado actual de las tareas de remediación y reafirmar la importancia de proteger un proceso que continúa en marcha y que desde 2019 no paró pese al desfinanciamiento del anterior Gobierno nacional”, afirmó la funcionaria.
“No hablamos de proyectos, hablamos de obras”
El mensaje de Latorre apuntó directamente a despejar dudas sobre la actividad en Sierra Pintada.
“Cuando afirmamos que este establecimiento no está abandonado y que la remediación no está paralizada, lo hacemos sobre la base de hechos concretos”, sostuvo.
La ministra destacó que la conferencia de prensa se realizó dentro del complejo precisamente para mostrar los trabajos en ejecución.
“Por eso esta conferencia no se hace en Casa de Gobierno ni en el centro de San Rafael. Estamos acá para que ustedes mismos puedan ver las obras y las tareas que se están realizando”, señaló ante los periodistas que participaron de la visita.
Durante el recorrido, las autoridades exhibieron avances en infraestructura vinculada al tratamiento de residuos históricos, sistemas de monitoreo ambiental y nuevas instalaciones destinadas al saneamiento de los pasivos acumulados durante décadas.
Qué obras se están ejecutando
Según explicaron los responsables técnicos del proyecto, una de las intervenciones más importantes fue la finalización de la impermeabilización del denominado Vaso 4, una obra clave para la gestión ambiental del complejo.
A su vez, ya comenzó la construcción de la planta destinada al tratamiento de radio y arsénico, que forma parte del esquema integral de remediación aprobado en la Declaración de Impacto Ambiental de 2019.
Las tareas también incluyen la preparación de la infraestructura necesaria para tratar el agua acumulada en las antiguas canteras mineras, uno de los principales desafíos ambientales del sitio.
Desde la Secretaría de Asuntos Nucleares informaron que la inversión prevista para este año supera los $1.300 millones y que varias de las obras actualmente en ejecución finalizarán antes de fin de año.
Una deuda ambiental de más de 30 años
Latorre reconoció que el proceso avanzó más lentamente de lo previsto durante los últimos años, aunque atribuyó esa situación a problemas presupuestarios y de coordinación institucional.
“Entre 2019 y 2023 hubo una ralentización de las actividades producto de limitaciones presupuestarias y de una menor articulación entre las autoridades competentes”, explicó.
Sin embargo, aseguró que actualmente existe una coordinación permanente entre Mendoza y Nación para acelerar el cumplimiento de los compromisos establecidos en la Declaración de Impacto Ambiental.
“Hoy existe la coordinación que debería haber existido desde siempre”, afirmó.


