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Sierra Pintada: invertirán más de $1.300 millones para acelerar las obras de remediación ambiental

El Gobierno desmintió que el complejo esté inactivo

Después de años de avances intermitentes, Sierra Pintada volvió a convertirse en una prioridad para la política nuclear argentina. La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) ejecuta este año inversiones por más de $1.300 millones destinadas a completar obras de remediación ambiental en el histórico yacimiento de San Rafael, en un contexto internacional que vuelve a colocar al uranio entre los recursos estratégicos para la generación de energía.

La apuesta no es casual. Mientras Argentina importa uranio para abastecer sus centrales nucleares, el mayor yacimiento conocido del país avanza en obras que buscan resolver pasivos ambientales históricos y, al mismo tiempo, sentar las bases para una eventual reactivación productiva.

Durante una recorrida por el complejo, el secretario de Asuntos Nucleares de la Nación, Federico Ramos Nápoli, sostuvo que el país atraviesa una oportunidad única para volver a posicionarse en la cadena de valor nuclear.

“La prioridad de volver a mirar el uranio en la Argentina es absoluta. Hay una ventana de tiempo que tenemos que capitalizar”, afirmó.

¿Por qué Sierra Pintada vuelve a ser estratégica?

El cambio de escenario responde a una combinación de factores globales. La creciente demanda energética de los centros de datos, la inteligencia artificial y la electrificación de las economías volvió a poner a la energía nuclear en el centro de las estrategias energéticas de numerosos países.

A eso se suman las tensiones geopolíticas que afectan el suministro internacional de combustibles nucleares y empujan a las potencias a diversificar sus fuentes de abastecimiento.

Según Ramos, Argentina cuenta con capacidades tecnológicas desarrolladas durante décadas para agregar valor al uranio, desde su procesamiento hasta la producción de insumos para la industria nuclear internacional.

En ese contexto, Sierra Pintada aparece como uno de los activos más importantes del país por sus recursos, la infraestructura existente y la experiencia acumulada en el lugar.

Entre 1975 y 1997 el complejo produjo unas 1.600 toneladas de uranio y todavía conserva gran parte de las instalaciones necesarias para una eventual puesta en marcha.

Las obras que concentran la inversión

La inversión prevista para este año supera los $1.300 millones y está destinada principalmente a obras vinculadas con la remediación ambiental.

Uno de los trabajos más importantes fue la finalización de la impermeabilización del Vaso 4, una infraestructura clave para la gestión segura de materiales remanentes de la actividad minera.

A partir de esa obra comenzó la construcción de una nueva planta de tratamiento de arsénico y radio, considerada uno de los proyectos centrales del actual plan de inversiones.

Según las autoridades, la planta ya cuenta con financiamiento asegurado y estaría terminada antes de fin de año.

También avanzan obras complementarias vinculadas a sistemas hidráulicos, conducción de fluidos y acondicionamiento de instalaciones que permitirán abordar el tratamiento integral de los distintos pasivos ambientales del complejo.

“Esto no es un plan de obra, es obra en marcha”, remarcaron desde la Secretaría de Asuntos Nucleares durante la visita.

El próximo gran desafío: tratar el agua de cantera

La siguiente etapa del programa contempla el tratamiento del agua acumulada en las antiguas canteras de explotación.

Se trata de uno de los componentes más complejos del proceso de remediación debido al volumen de agua almacenada y a la necesidad de remover uranio, radio y otros elementos presentes por el contacto con sectores mineralizados.

La meta oficial es que durante 2027 esté operativa toda la infraestructura necesaria para iniciar ese proceso.

“Para el año que viene restan hitos para poder cerrar el ciclo de todos los pasivos ambientales que llevan más de 25 o 30 años en la zona de Sierra Pintada”, señaló Ramos.

Una inversión con doble objetivo

Aunque formalmente los fondos están destinados a la remediación ambiental, las autoridades reconocen que la infraestructura que hoy se construye también fortalece las posibilidades de una futura reactivación minera.

De hecho, la Nación ya trabaja en las condiciones técnicas y administrativas para una eventual convocatoria a inversores privados interesados en explotar el yacimiento.

La estrategia oficial apunta a resolver una deuda ambiental histórica sin perder de vista una oportunidad económica que consideran estratégica.

“Todo esto puede tener como catalizador la reactivación de la planta porque trataríamos los pasivos a una velocidad mayor de la que permite la infraestructura con la que contamos actualmente”, sostuvo el funcionario.

Con obras en ejecución, financiamiento confirmado y un mercado internacional que vuelve a demandar uranio, Sierra Pintada recuperó un protagonismo que no tenía desde hace décadas. La diferencia es que ahora la inversión no está puesta en extraer mineral, sino en construir las condiciones ambientales y operativas para definir cuál será el futuro del principal yacimiento de uranio de Argentina.