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La AIE prevé la primera caída del consumo mundial de petróleo desde la pandemia y alerta por la tensión en Medio Oriente

La Agencia Internacional de Energía estimó que la demanda global retrocederá cerca de un millón de barriles diarios en 2026

El mercado internacional del petróleo enfrenta un escenario de creciente incertidumbre. La Agencia Internacional de Energía (AIE) proyectó que el consumo mundial de crudo registrará en 2026 su primera caída anual desde la pandemia del COVID-19, un cambio de tendencia impulsado por la inestabilidad geopolítica y las dificultades para normalizar el abastecimiento desde Medio Oriente.

En su informe mensual, el organismo estimó que la demanda global disminuirá alrededor de un millón de barriles diarios este año, aunque prevé una recuperación durante 2027, cuando el consumo volvería a crecer hasta los dos millones de barriles diarios.

El conflicto entre Estados Unidos e Irán vuelve a tensionar al mercado

La AIE advirtió que la reanudación de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán vuelve a generar incertidumbre sobre la evolución del mercado energético mundial.

“Los renovados enfrentamientos armados en el Golfo Pérsico ponen de manifiesto los riesgos de no alcanzar un acuerdo de paz duradero, condición indispensable para la normalización de los mercados petroleros”, señaló el organismo.

El conflicto impacta especialmente sobre el Estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más importantes para el transporte mundial de petróleo, por donde circula una parte significativa de las exportaciones de crudo provenientes de Medio Oriente.

El conflicto en Medio Oriente vuelve a hacer tambalear la industria del petróleo.

Cómo reaccionó el precio del Brent

El informe recuerda que, tras el acuerdo de alto el fuego alcanzado el mes pasado, el precio del Brent descendió desde los 98 dólares hasta alrededor de 70 dólares por barril.

Sin embargo, la nueva escalada militar volvió a modificar las expectativas del mercado y llevó nuevamente las cotizaciones hasta los 78 dólares durante julio, reflejando la elevada sensibilidad del sector frente a los acontecimientos geopolíticos.

La oferta aún no logra recuperarse

Antes del recrudecimiento del conflicto, la AIE había registrado una mejora parcial en el abastecimiento mundial.

Durante junio, la oferta global aumentó 4,1 millones de barriles diarios, hasta alcanzar 98,8 millones de barriles por día, favorecida por la reapertura parcial del tránsito marítimo en el Estrecho de Ormuz.

No obstante, la producción continúa 9,4 millones de barriles diarios por debajo de los niveles previos al conflicto, lo que evidencia que el mercado aún no recupera plenamente su capacidad operativa.

En paralelo, las exportaciones de petróleo desde la región crecieron 6,5 millones de barriles diarios, alcanzando 16,1 millones, aunque todavía permanecen lejos del promedio de 24 millones de barriles diarios registrado antes del inicio de la guerra.

Qué espera la AIE para 2027

Las perspectivas para el próximo año dependerán, en gran medida, de la evolución del conflicto en Medio Oriente.

La Agencia Internacional de Energía estima que, si el tránsito de buques por el Golfo Pérsico continúa normalizándose, la oferta mundial podría incrementarse en 7,5 millones de barriles diarios durante 2027.

El organismo incluso anticipa la posibilidad de un superávit de petróleo hacia finales de 2026, aunque aclaró que ese escenario depende de que el flujo de petroleros a través del Estrecho de Ormuz se restablezca de manera gradual y permita a los productores volver a poner en funcionamiento campos petroleros y refinerías.

El precio del petróleo y las inversiones otra vez están en vilo por el conflicto en Medio Oriente, que volvió a escalar este fin de semana.

Un escenario que también impacta en Argentina

La evolución del precio internacional del petróleo es seguida de cerca por la industria energética argentina, particularmente por el desarrollo de Vaca Muerta, donde las decisiones de inversión, exportación y planificación de nuevos proyectos están estrechamente vinculadas al comportamiento del mercado global del crudo.

Mientras la demanda muestra señales de desaceleración, la incertidumbre geopolítica continúa siendo el principal factor capaz de alterar el equilibrio entre oferta y precios durante los próximos meses.