Las siglas GNL, GLP y GNC identifican tres combustibles con características técnicas y aplicaciones que no son equivalentes. Su utilización depende de factores como el estado físico del producto, las condiciones de almacenamiento y la infraestructura disponible.
El Gas Natural Licuado, conocido como GNL, se obtiene al enfriar el gas natural hasta convertirlo en líquido. Este proceso reduce significativamente su volumen y facilita su transporte y almacenamiento, especialmente cuando no existen gasoductos suficientes para conectar los puntos de producción y consumo.
El Gas Licuado de Petróleo, o GLP, está compuesto principalmente por propano y butano. Se almacena en estado líquido bajo presión y se utiliza en hogares, comercios, industrias y distintas actividades que requieren una fuente de energía transportable.
El Gas Natural Comprimido, identificado como GNC, mantiene el gas natural en estado gaseoso, pero almacenado a elevada presión. Su uso está asociado principalmente al transporte vehicular y requiere estaciones de carga y tanques especialmente preparados.
Las diferencias entre estos combustibles también impactan en los costos logísticos y en las instalaciones necesarias para su manipulación. Por eso, la elección de una alternativa no depende solo del poder energético, sino también del destino, la distancia, el equipamiento y las condiciones de seguridad de cada operación.
Con información de Ámbito — Energía.


