El proyecto minero Vicuña sumó dos definiciones relevantes para su desarrollo en San Juan: su incorporación al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y la autorización para utilizar el 90% de la capacidad incremental de la futura línea eléctrica de 500 kV.
La iniciativa, impulsada por la alianza entre BHP y Lundin Mining, fue encuadrada como Proyecto de Exportación Estratégica de Largo Plazo (PEELP) dentro del RIGI. Esta categoría establece un marco de estabilidad e incentivos para una inversión estimada en US$18.000 millones.
Además, el Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad aprobó el Certificado de Conveniencia y Necesidad Pública para el Proyecto de Infraestructura Eléctrica de Alta Tensión. La medida habilita la construcción de las obras necesarias para abastecer a Vicuña y reforzar el sistema eléctrico del norte sanjuanino.
La resolución mantuvo la asignación del 90% de la nueva capacidad de la línea durante el período previsto por la normativa, luego de rechazar presentaciones realizadas por empresas mineras, el EPRE y otros actores provinciales. Las obras serán financiadas por Vicuña, sin trasladar costos a los usuarios, y posteriormente se incorporarán al Sistema Argentino de Interconexión.
La primera etapa del proyecto, centrada en Josemaría, demandará más de US$7.100 millones. Actualmente se ejecutan movimientos de suelo, mejoras viales y trabajos de preparación del área destinada a la planta concentradora.
Vicuña emplea a 2.580 personas, con una participación sanjuanina del 81%, y trabaja con 245 proveedores, mayormente locales. El desarrollo contempla una vida útil superior a 70 años y una producción estimada de 395.000 toneladas anuales de cobre, además de oro y plata.
Con información de Mejor Energía.


