El proyecto integrado Vicuña, conformado por los depósitos Josemaría y Filo del Sol, contempla inversiones acumuladas cercanas a u$s 18.000 millones para completar sus tres etapas de desarrollo. La iniciativa es impulsada por BHP y Lundin Mining y se ubica entre la provincia de San Juan y la Región de Atacama, en Chile.
La primera fase requerirá más de u$s 7100 millones y estará concentrada en Josemaría. Luego, el plan prevé avanzar sobre los óxidos de Filo del Sol y, en una tercera instancia, incorporar sus recursos sulfurados junto con la infraestructura necesaria para ampliar la operación.
Durante los primeros 25 años, Vicuña estima una producción promedio anual de 395.000 toneladas de cobre, 711.000 onzas de oro y 22,2 millones de onzas de plata. El complejo podría sostener actividad productiva durante más de siete décadas, mediante el desarrollo sucesivo de distintos cuerpos minerales.
La ejecución gradual apunta a distribuir la construcción de infraestructura, la contratación de personal y la incorporación de proveedores en función del avance operativo. El proyecto también fue incluido en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, que establece un marco fiscal, aduanero y cambiario para iniciativas de gran escala.
En el terreno ya comenzaron tareas preparatorias para la primera etapa. La compañía incorporó camiones fuera de ruta de 40 toneladas, que trabajan en movimientos iniciales de suelo, acondicionamiento de caminos internos y preparación del área donde se instalaría la futura planta concentradora.
Vicuña también obtuvo un aval del regulador nacional para su infraestructura energética. La empresa indicó que esas obras serán financiadas por el propio proyecto y que sus costos no se trasladarán a los usuarios del sistema eléctrico. Además, cuenta con 245 proveedores, de los cuales 150 están radicados en San Juan.
Con información de El Cronista — Minería.


