Moody’s elevó la calificación soberana de Argentina desde Caa1 hasta B3 y modificó la perspectiva de estable a positiva. Con este cambio, las tres principales agencias —S&P, Fitch y Moody’s— ubicaron al país en el mismo escalón, equivalente a B-.
La mejora se produjo en una semana de mayor aversión al riesgo internacional. Los resultados de Alphabet y Tesla volvieron a generar dudas sobre la rentabilidad de las inversiones en inteligencia artificial, mientras que el Nasdaq cerró con una baja semanal de 1,6%.
En paralelo, la escalada en Medio Oriente impulsó al petróleo Brent hacia los US$100 por barril. El aumento del crudo reactivó las preocupaciones por la inflación y llevó al rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años cerca del 4,70%, con impacto sobre las acciones y el crédito de mercados emergentes.
El riesgo país argentino terminó cerca de los 440 puntos. La reacción fue más moderada que tras la mejora de S&P del mes anterior, cuando el indicador había perforado inicialmente los 450 puntos y luego se aproximó a los 400.
En el mercado de deuda provincial, Neuquén emitió un bono por US$500 millones con vencimiento en 2034 y una tasa interna de retorno de 7,65%. La demanda alcanzó los US$1100 millones y la operación representó el regreso de la provincia al mercado internacional desde 2017.
En el plano doméstico, el EMAE registró una caída mensual de 0,5% en mayo, pese a que la industria manufacturera creció 0,4% y la construcción rebotó 6,3%, en ambos casos con ajuste estacional. La confianza del consumidor bajó 4,8% en julio, mientras que la inflación esperada se mantuvo en torno del 2%, después del 1,9% registrado en junio.
Con información de La Nación — Economía.


