El mercado petrolero internacional volvió a operar bajo presión tras una nueva escalada del conflicto en Medio Oriente. En ese contexto, el crudo superó los US$100 por barril por primera vez desde mayo.
Analistas advierten que varios factores podrían profundizar la tensión y llevar los precios por encima de los máximos recientes. Entre ellos figuran posibles interrupciones en el estrecho de Ormuz, los riesgos para la navegación en el mar Rojo y una menor disponibilidad de seguros para las operaciones vinculadas al transporte energético.
A ese escenario se suman ataques contra infraestructura petrolera rusa, un elemento que agrega incertidumbre sobre la oferta global. La combinación de estas amenazas incrementa la sensibilidad del mercado ante cualquier interrupción adicional.
También comenzó a perder fuerza el conjunto de condiciones que, hasta ahora, había contribuido a contener una crisis de mayor alcance. La caída de los inventarios aparece como otro factor de presión para el equilibrio entre la oferta y la demanda.
La evolución del conflicto y el funcionamiento de las principales rutas de transporte serán determinantes para el comportamiento del crudo en las próximas jornadas. El mercado seguirá atento a posibles restricciones en los flujos internacionales y a nuevos daños sobre instalaciones energéticas.
Con información de Ámbito — Energía.


