La Argentina cerró el primer semestre de 2026 con un superávit comercial cercano a US$14.000 millones, el mayor en dólares constantes para un primer semestre desde 2009. Dentro de ese resultado, el sector de combustibles y energía tuvo un papel central, con un saldo positivo próximo a US$6000 millones.
El resultado energético significó una mejora de unos US$2300 millones frente al mismo período de 2025 y explicó cerca del 20% del incremento interanual del superávit, según estimaciones de consultoras privadas. En paralelo, las exportaciones totales alcanzaron US$49.412 millones, con un crecimiento del 24%, mientras que las importaciones fueron de US$35.437 millones, un 4% menos.
La transformación del sector se vincula principalmente con el desarrollo de Vaca Muerta, que actualmente representa más de dos tercios de la producción petrolera nacional. De acuerdo con datos sectoriales, la balanza energética pasó de un déficit de US$6902 millones en 2013 a un superávit de US$7829 millones en 2025.
El complejo de petróleo, gas y minería también ganó peso en el mercado cambiario. Su aporte ronda los US$2000 millones mensuales, frente a una posición prácticamente neutra en 2023. A los ingresos por exportaciones se suman las emisiones de deuda corporativa: durante el primer semestre, las empresas energéticas concentraron US$5307 millones, el 55% de las colocaciones de obligaciones negociables.
Para 2026, las proyecciones ubican el superávit comercial energético entre US$9600 millones y US$11.100 millones, condicionado por la evolución del precio internacional del petróleo. La estimación para el superávit comercial total se sitúa alrededor de US$20.000 millones, aunque podría moderarse el ritmo de las exportaciones y aumentar la demanda de importaciones si la economía acelera su crecimiento.
Con información de La Nación — Economía.


