La minería aparece entre las actividades que más se expandieron durante la recuperación reciente de la economía argentina, aunque ese avance no se tradujo en una mejora equivalente del empleo. La producción de minas y canteras se ubicó 41% por encima de su registro de 2022, pero los puestos de trabajo del sector disminuyeron 6%.
El desempeño minero forma parte de una dinámica concentrada en actividades con orientación exportadora o financiera. Junto con la intermediación financiera y el agro, el sector explicó una porción minoritaria del valor agregado y del empleo registrado, aun cuando esos rubros registraron un crecimiento de hasta 17% en el último año.
En contraste, la industria, el comercio y la construcción concentran una participación mayor tanto en la producción como en el empleo formal. Esas actividades mostraron retrocesos de hasta 3% interanual y permanecieron hasta 13% por debajo de sus niveles de 2022, pese a una mejora reciente en algunos segmentos, especialmente en la construcción.
El resultado general fue una pérdida de 328.000 puestos asalariados frente a agosto de 2023. El empleo privado explicó el 77% de esa reducción y cayó 4%, según el análisis citado en el informe económico.
La eventual consolidación de esta tendencia podría modificar la estructura productiva, con mayor participación de las actividades extractivas y menor incidencia industrial. Aunque la minería ofrece salarios promedio superiores a los de otras ramas, su reducido peso en el empleo total limitaría el efecto positivo sobre los ingresos laborales.
La evolución salarial también muestra dificultades. En mayo, los salarios registrados avanzaron 1,8% mensual: el sector privado formal subió 2%, mientras que el público aumentó 1,5%, frente a una inflación de 2,1%. Entre enero y mayo, ambos segmentos quedaron por debajo de la inflación acumulada, que fue de 14,9%.
Con información de El Cronista — Minería.


