El crecimiento que proyecta la minería argentina abre una oportunidad inédita para el país, pero también plantea un desafío urgente: desarrollar la infraestructura necesaria antes de que las inversiones encuentren límites logísticos y energéticos.
Ese fue el principal mensaje que llevó la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) al encuentro del Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI), el espacio que reúne a las principales entidades empresarias del país junto con la CGT y la UOCRA para debatir las obras estratégicas que requiere la economía argentina.
Durante la reunión, realizada en el predio de La Rural, el presidente de CAEM, Roberto Cacciola, sostuvo que la expansión prevista para la minería demanda una planificación de largo plazo para acompañar la puesta en marcha de nuevos proyectos de cobre, litio, oro y plata.
“La Argentina tiene hoy una oportunidad única para consolidarse como un actor relevante en la producción de minerales críticos. El crecimiento que se proyecta para los próximos años exige actuar ahora. No podemos esperar a que aparezcan los cuellos de botella para recién entonces discutir las obras necesarias”, afirmó.
El desafío de construir antes de que lleguen las minas
El planteo de la cámara minera apunta a un problema que comienza a repetirse en distintas provincias: los grandes proyectos avanzan con mayor velocidad que las obras públicas y privadas necesarias para abastecerlos.
Según explicó Cacciola, las decisiones sobre infraestructura deben anticiparse a la demanda para evitar que las inversiones enfrenten restricciones cuando entren en etapa de construcción o producción.
Rutas, líneas ferroviarias, redes eléctricas, infraestructura logística y conectividad fueron señaladas como los principales desafíos para sostener el crecimiento de una industria que proyecta inversiones por decenas de miles de millones de dólares durante la próxima década.
“La infraestructura no es una necesidad exclusiva de la minería. Son inversiones estratégicas que mejoran la competitividad y generan desarrollo para todas las economías regionales”, remarcó.

La red eléctrica, otro cuello de botella
La preocupación por la infraestructura energética también fue compartida por la Unión Industrial Argentina (UIA).
Durante el encuentro, Alberto Calsiano advirtió que, pese al crecimiento de la producción de Vaca Muerta, el sistema argentino de transporte eléctrico en Extra Alta Tensión se encuentra prácticamente al límite de su capacidad.
El diagnóstico coincide con los desafíos que enfrenta la minería en las regiones cordilleranas, donde la disponibilidad de energía aparece como uno de los factores determinantes para habilitar nuevos proyectos.
Infraestructura, financiamiento y reglas de juego
Además de las obras físicas, los integrantes del Consejo coincidieron en que el desarrollo de infraestructura requiere un marco macroeconómico estable y reglas previsibles para atraer inversiones de largo plazo.
El director ejecutivo de ADEBA, Francisco Gismondi, sostuvo que la estabilidad económica, una moneda sólida y el acceso al financiamiento son condiciones indispensables para impulsar proyectos de gran escala, mientras que desde la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO) insistieron en la necesidad de combinar inversión pública y privada para reducir costos logísticos y mejorar la competitividad.
En la misma línea, el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, aseguró que el país necesita seguridad jurídica y mecanismos de financiamiento que permitan acelerar las inversiones en infraestructura.

Una oportunidad que exige planificación
El encuentro también incluyó una exposición del economista Ariel Coremberg, quien advirtió que la productividad argentina permanece prácticamente estancada desde hace décadas y que un salto en la inversión será indispensable para sostener mayores tasas de crecimiento.
Para la minería, ese diagnóstico cobra especial relevancia. Con proyectos de cobre de clase mundial próximos a desarrollarse y una cartera de inversiones que supera ampliamente los USD 30.000 millones, el desafío ya no pasa únicamente por atraer capitales, sino por garantizar que existan rutas, líneas eléctricas, ferrocarriles y servicios capaces de acompañar ese crecimiento.
El mensaje que dejó la industria fue claro: si la infraestructura no se planifica con anticipación, el principal riesgo no será la falta de proyectos, sino la imposibilidad de ejecutarlos en tiempo y forma.


