Por primera vez desde que asumió al frente del Ministerio de Producción y Minería de Salta, Ignacio Lupión dialogó con Comunicaciones Mineras y dejó una definición que refleja la magnitud de los proyectos que se avecinan: la provincia no podrá abastecer por sí sola la demanda laboral que generará el desarrollo minero de los próximos años. Por lo que no descartan sumar operarios de otras provincias.
Si bien la prioridad la tienen los salteños que hoy representan el 70% de la mano de obra, desde el Gobierno admiten que un proyecto de esa magnitud requerirá convocar a trabajadores de la región.
Con cuatro proyectos de litio ya en producción, otros cinco en construcción y un megaproyecto de cobre como Taca Taca a la espera de las autorizaciones finales, Salta atraviesa uno de los momentos más dinámicos de su historia minera. Según adelantó Lupión, aguardan la aprobación de estudios técnicos para la puesta en marcha, aunque prefirió no dar una fecha.

“Hoy podemos decir que la minería es una realidad”, sostuvo Lupión al describir una actividad que, según estimaciones oficiales, ya genera 5.700 empleos directos y cerca de 20.000 indirectos en la provincia.
El funcionario destacó que actualmente el 70% de los trabajadores vinculados a la minería son salteños, mientras que el 30% restante proviene de otras provincias o del exterior. El 17% del total son mujeres.
Uno de los casos más emblemáticos es Taca Taca, el proyecto de cobre que impulsa la canadiense First Quantum en la Puna salteña y que se perfila como una de las inversiones mineras más importantes de América Latina.

“Solo en una primera etapa se proyectan 5.000 puestos de trabajo. Seguramente vamos a necesitar convocar operarios de provincias cercanas”, afirmó el ministro.
Lejos de plantear una visión cerrada del mercado laboral, Lupión defendió una estrategia de integración regional. “En Salta no nos encerramos sobre nosotros mismos porque puede ser contraproducente para los desarrollos que se proyectan de aquí a 30 años”, señaló.
Un proyecto que puede cambiar la escala de la minería argentina
Taca Taca representa una inversión estimada en 5.250 millones de dólares y recientemente solicitó formalmente ingresar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), herramienta que busca otorgar previsibilidad y seguridad jurídica a proyectos estratégicos.
Ubicado a 55 kilómetros de la frontera con Chile, el emprendimiento contempla una mina a cielo abierto con capacidad para procesar inicialmente 40 millones de toneladas de mineral por año, cifra que podría ampliarse un 50% a partir del quinto año de operación.

Las proyecciones indican que el yacimiento podría producir cerca de 291.000 toneladas de cobre anuales durante su primera década de explotación, alcanzando picos superiores a las 320.000 toneladas.
Para Salta, el proyecto aparece como la puerta de entrada al mercado global del cobre, un mineral considerado clave para la transición energética y la electrificación de la economía mundial.
Más de US$10.000 millones en inversiones
Lupión aseguró que la cartera de proyectos mineros salteños suma inversiones proyectadas por más de 10.000 millones de dólares.
Actualmente operan los proyectos de litio Centenario Ratones, Sal de Oro, Mariana y Rincón. A ellos se suman cinco emprendimientos en construcción, dos en evaluación avanzada, cinco plantas piloto y decenas de iniciativas en exploración.
Entre las inversiones más relevantes mencionó la ampliación de Centenario Ratones, que por sí sola representa alrededor de 2.700 millones de dólares.

El desafío de formar trabajadores
El crecimiento acelerado de la actividad también plantea desafíos en materia de capacitación.
Según explicó el ministro, existen tecnologías y conocimientos específicos que todavía deben incorporarse desde otros países o regiones con mayor experiencia minera. Sin embargo, remarcó que el objetivo es que los salteños puedan capacitarse y ocupar cada vez más posiciones de alta especialización. Y por eso el trabajo de vinculación con las cámaras empresarias y las universidades, además de convencios con el exterior.
“Tenemos muy claro que debemos cuidar las inversiones, pero también generar oportunidades para nuestra gente y aprender de las nuevas tecnologías que llegan con los proyectos. Puede ser tecnología de afuera, pero con nuestra gente trabajando e incluída”, afirmó.
El impacto en las comunidades
Más allá de los indicadores económicos, Lupión puso el foco en los cambios que la actividad minera está generando en las localidades de la Puna.
“Nuestro trabajo es día a día con las comunidades, desde el crecimiento urbanístico hasta el desarrollo social y el empleo”, explicó.
Como ejemplo mencionó las obras y mejoras realizadas en Tolar Grande, donde la actividad minera ha contribuido a impulsar infraestructura y servicios que años atrás eran impensados. Se construyó un gimnasio en uno de los lugares más alejados de la provincia, ubicado a 3.520 metros sobre el nivel del mar.
En esta comunidad “hay pleno empleo”, señaló.
Para el funcionario, la clave está en lograr que el crecimiento de la minería se traduzca en beneficios concretos para las comunidades y en una mejora sostenida de la calidad de vida.
“Salta es una provincia competitiva, con prácticas sostenibles, seguridad jurídica e inclusión. Eso es lo primero que observan los grandes inversores cuando analizan dónde desarrollar sus proyectos”, concluyó.


