En la apertura del período de sesiones ordinarias de la Legislatura, el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, dejó en claro que la minería seguirá siendo el eje estructural del desarrollo económico provincial. Con foco en la generación de empleo, la atracción de inversiones y la expansión de infraestructura, el mandatario defendió un esquema que combina crecimiento productivo con planificación ambiental y participación ciudadana.
“Catamarca es una provincia minera por mandato constitucional”, afirmó Jalil, al subrayar la necesidad de gestionar los recursos naturales con una mirada integral que contemple variables económicas, sociales y ambientales.
Planificación ambiental y control de largo plazo
Uno de los anuncios centrales fue la presentación del Estudio de Gestión de Impacto Acumulativo Integral (EGIA) en la subcuenca del río Los Patos, en el Salar del Hombre Muerto. Se trata de una herramienta inédita que analiza el impacto de la actividad minera desde la década de 1990, profundiza el período reciente y proyecta escenarios hasta 2076.
El estudio, desarrollado con apoyo del Consejo Federal de Inversiones, incorpora variables ambientales, climáticas y productivas, y concluye que el sistema hídrico y la biodiversidad mantienen condiciones de equilibrio dentro del actual esquema de desarrollo.
A esto se suman avances en remediación ambiental, como la recuperación de la vega del Trapiche, y el fortalecimiento de los Centros de Control Minero Ambiental en distintos puntos de la provincia, que amplían la fiscalización y el acceso a la información.
Participación social y licencia para operar
El modelo minero catamarqueño también se apoya en mecanismos de participación ciudadana. El Programa de Participación en Minería —vigente desde 2016 y reforzado en los últimos años— garantiza instancias de consulta pública, audiencias, talleres y monitoreos comunitarios, con acceso anticipado a los estudios de impacto ambiental.
Este esquema busca consolidar la licencia social de los proyectos en territorios donde la actividad tiene un peso creciente.
Litio, cobre y nuevos proyectos
En el plano productivo, Jalil destacó que la provincia avanza hacia una escala mayor en la producción de litio, con proyecciones que podrían superar las 100.000 toneladas anuales y posicionar a Catamarca entre los principales actores globales.

En paralelo, se consolidan proyectos metalíferos como Diablillos y Cortaderas, que ampliarán la matriz minera y generarán nuevas oportunidades laborales, tanto directas como en la cadena de proveedores.
Impacto económico y obra pública
La minería ya tiene un peso determinante en la economía provincial. Según datos oficiales, el sector realizó compras a 229 proveedores locales por casi medio billón de pesos en el último año y genera más de 6.400 empleos entre directos e indirectos.
Las regalías mineras, además, se transformaron en una fuente clave de financiamiento para obras de infraestructura. A través del Fideicomiso Minero, se ejecutan proyectos en salud, vivienda, educación y conectividad en los departamentos mineros, con participación de las comunidades en la validación de cada iniciativa.
Entre las obras destacadas figuran hospitales, terminales de ómnibus, viviendas, plantas de tratamiento y obras viales que buscan mejorar la logística y reducir el impacto urbano.
Conocimiento y agregado de valor
El gobernador también remarcó la decisión de destinar parte de las regalías al desarrollo científico y tecnológico, mediante el trabajo conjunto con la Universidad Nacional de Catamarca. El objetivo es avanzar hacia una minería con mayor contenido de conocimiento e innovación.
En ese marco, valoró la articulación entre Yacimientos Mineros de Agua de Dionisio y CAMYEN, así como el traspaso de YMAD a la órbita provincial y la incorporación del complejo Capillitas.


