
El proyecto en Vaca Muerta contempla 332 pozos, infraestructura de transporte y una meta productiva cercana a 50.000 barriles equivalentes de petróleo por día.

El crecimiento del shale oil en la Cuenca Neuquina elevará la producción de gas asociado y exige ampliar a tiempo la infraestructura para evitar congestión, caída de precios y pérdida de rentabilidad.