Un análisis presentado en el Coloquio de IDEA proyecta el potencial de Vaca Muerta para impulsar inversiones, exportaciones y empleo, aunque reclama acelerar obras y perforaciones.

Vaca Muerta se perfila como un activo estratégico para Argentina ante un escenario global marcado por el crecimiento de la demanda energética, la necesidad de diversificar proveedores y las tensiones geopolíticas. La formación neuquina podría captar hasta US$100.000 millones en inversiones hacia 2030.
La proyección fue presentada por Julen Baztarrica, socio de McKinsey y responsable de la práctica energética de la consultora, durante el 62° Coloquio de IDEA realizado en Mar del Plata. Según el análisis, el desarrollo del yacimiento también tendría capacidad para generar unos US$30.000 millones anuales en exportaciones y alrededor de 200.000 empleos estables.
El especialista sostuvo que, aunque la electrificación del transporte y la industria avanzará junto con el crecimiento de los centros de datos vinculados a la inteligencia artificial, el petróleo y el gas continuarán siendo relevantes durante las próximas décadas. La participación conjunta de ambos hidrocarburos en la matriz energética global podría pasar del 65% actual a un rango de entre 40% y 55% en 2050.
En ese contexto, el gas ganaría importancia por razones de seguridad energética, mientras que la declinación anual de entre 3% y 5% en la producción petrolera existente obligaría a sumar nuevos desarrollos. Baztarrica destacó que Argentina posee la segunda mayor reserva de gas no convencional y la cuarta de petróleo no convencional, además de condiciones competitivas y una ubicación favorable para abastecer mercados del hemisferio norte.
Para ampliar la escala de Vaca Muerta, el especialista planteó la necesidad de duplicar la perforación, incrementar la capacidad de procesamiento y avanzar con nuevos gasoductos, oleoductos e infraestructura portuaria. También señaló como prioridades la mejora de la productividad, el fortalecimiento de la industria local y la capacitación de trabajadores.
Durante el encuentro, Hernán Kazah, cofundador y managing partner de Kaszek, ubicó a la energía, la minería y la economía del conocimiento entre los sectores capaces de complementar al agro como motores de crecimiento. Además, remarcó la importancia de preservar el equilibrio fiscal y la estabilidad externa para consolidar nuevas inversiones.
Con información de Mejor Energía.
Vaca Muerta fue presentada como un activo clave para Argentina en un contexto global de mayor demanda energética y tensiones geopolíticas. Julen Baztarrica, socio de McKinsey y responsable de la práctica energética, estimó que la formación neuquina podría captar hasta US$100.000 millones de inversiones hasta 2030. El desarrollo implicaría exportaciones de unos US$30.000 millones anuales y alrededor de 200.000 empleos estables. También remarcó que petróleo y gas seguirán siendo relevantes y que se requiere duplicar la perforación e impulsar infraestructura.
La nota instala una proyección de escala de inversión y de impacto económico asociada a Vaca Muerta, además de señalar condiciones de continuidad de la demanda de hidrocarburos y medidas necesarias para ampliar su desarrollo e infraestructura.
Resumen generado con asistencia de inteligencia artificial y revisado por el equipo editorial.



