Jorge Sapag criticó la promoción de la Casa Rosada para volcar población a regiones extractivas, discrepó con la política económica de Milei y pidió una “ruta dedicada” para el transporte de arenas

El exgobernador de Neuquén Jorge Sapag, que condujo la provincia entre 2007 y 2015 por el Movimiento Popular Neuquino (MPN), le marcó diferencias al Gobierno nacional en dos frentes: la promoción de la migración interna hacia las zonas de auge petrolero y minero, y el rumbo de la política económica hacia las pymes.
Sapag habló con Diario Río Negro en el marco de la feria Argentina Oil & Gas (AOG) Patagonia 2026, realizada la semana pasada en el espacio Duam, donde presentó su libro “Vaca Muerta: Tesoro y faro para la Argentina”.
Críticas a la Casa Rosada
Consultado por el crecimiento poblacional que genera el auge de Vaca Muerta, el dirigente sostuvo que, aunque la inversión en infraestructura aumenta, la provincia no tiene espacio para un aluvión demográfico.
“Hay que hacerle entender al Gobierno nacional que Vaca Muerta no puede recibir al conurbano bonaerense. Y no lo va a hacer porque no entra”, afirmó, y recordó que el conurbano reúne a millones de habitantes.
Fue crítico de la promoción oficial para que la población se traslade a regiones en alza por actividades extractivas, como los hidrocarburos o la minería. “La forma de solucionar al conurbano bonaerense no es con la minería, el petróleo o los alimentos, es potenciar la industria con una estrategia dedicada para las pymes”, planteó.
Aclaró que eso no implica respaldar a los grandes industriales que, según dijo, se benefician de la protección desde hace años, sino acompañar a los pequeños emprendedores en un contexto de apertura de importaciones.
“En eso no comparto la teoría económica del Gobierno nacional”, agregó. Como contraste, mencionó el caso de Estados Unidos, donde el presidente Donald Trump elevó los aranceles para proteger a las empresas locales.
Además, sostuvo que Neuquén debería proteger el empleo de su población, en un escenario donde el número de trabajadores que llegan a la provincia es similar al de los bebés que nacen localmente.
Una política con continuidad
Sapag defendió que Vaca Muerta se consolidó como política de Estado con continuidad a nivel nacional. Según dijo, Neuquén fue una gran facilitadora al demostrar “una estrategia de gobernanza” que arrancó durante la presidencia de Cristina Kirchner y sigue hoy con Javier Milei.
Recordó que, antes de Vaca Muerta, la producción estaba en “una situación trágica”, con un declino que obligó a buscar nuevos horizontes. Consideró clave la ley corta de 2006 (26.197), que le permitió a la provincia ejercer sus derechos como titular de los recursos del subsuelo, en línea con la reforma constitucional de 1994. Aseguró que ese esquema se apoyó en el trabajo conjunto con la Nación y las empresas, y que permitió dar «autoabastecimiento a la república».
También rescató el “carácter” de la provincia frente a quienes dudaban de su capacidad: muchos dirigentes de Buenos Aires y otros partidos creían que Neuquén no iba a tener el talento ni la personalidad para administrar las concesiones. Como ejemplo de coraje y determinación, citó la prórroga de los contratos petroleros hasta 2027, 10 años antes de su vencimiento.

Sobre los desafíos de la industria, Sapag dijo que aún hay margen para reducir costos logísticos. Indicó que el transporte de arena para fractura hoy “moviliza unos siete millones de toneladas y en unos ocho años van a ser 15 o 20 millones”.
Valoró la búsqueda de alternativas, pero advirtió sobre el impacto en las rutas. “Ya destruimos la Ruta 22 y ahora podríamos hacer lo mismo con la Ruta 40”, señaló, en referencia a la iniciativa de YPF que combina tren y camiones. Propuso crear una ruta dedicada: “Así como tenemos gasoductos o oleoductos dedicados, hay que hacer rutas dedicadas y ver quién asume esa responsabilidad”.
Futuro y licencia social
De cara adelante, afirmó que Vaca Muerta “ya tiene vida propia” y destacó la búsqueda de mercados impulsada por las provincias, la Nación y las operadoras. Vaticinó que petróleo y gas “van a seguir siendo necesarios por muchos años” para sostener la transición energética.
En el plano local, planteó que hay que seguir trabajando en la “licencia social”, donde “queda mucho por hacer”, y señaló la comunicación sobre la distribución de la renta petrolera como un punto a mejorar.



