El gobierno de Rolando Figueroa cerró la primera mitad de 2026 con ingresos corrientes que superaron los 4 billones de pesos, principalmente por el aumento de las regalías petroleras y gasíferas

El gobierno provincial de Neuquén, bajo la conducción de Rolando Figueroa, mantiene el equilibrio de sus cuentas públicas en el segundo semestre del año, consolidando una estrategia fiscal que combina superávit presupuestario con inversión en obra pública.
Los resultados del primer semestre de 2026 evidencian que los ingresos corrientes superaron los 4 billones de pesos, con un crecimiento real del 18% en los primeros siete meses del ejercicio, impulsado principalmente por el incremento de las regalías petroleras y gasíferas derivadas de la operación de Vaca Muerta y el impacto del conflicto en Medio Oriente sobre los precios internacionales del crudo.
Esta performance fiscal constituirá un eje central de la estrategia discursiva del oficialismo neuquino para las campañas electorales del próximo año, diferenciándose de la gestión de La Libertad Avanza a nivel nacional. El gobierno provincial argumenta que su modelo de administración pública prioriza tanto la sostenibilidad de las cuentas como la continuidad de inversiones en infraestructura, en contraste con el enfoque de austeridad que predomina en el gobierno federal.
Según los datos divulgados por el ministerio de Economía de Neuquén, la estructura de ingresos corrientes del primer semestre revela una alta dependencia de la actividad hidrocarburífera. De los 4 billones de pesos en ingresos corrientes, 1,7 billones correspondieron a regalías, consolidando esta fuente como el motor fiscal de la provincia. Las regalías petroleras explicaron más del 76% del total de regalías, las de gas representaron un 18%, mientras que las hidroeléctricas completaron el porcentaje restante.
La segunda fuente de ingresos provinciales provino de la recaudación tributaria local, que alcanzó los 1,1 billones de pesos a partir del cobro de Ingresos Brutos, Sellos e Impuesto Inmobiliario. El gobierno neuquino destacó que más del 84% de los ingresos corrientes son de origen provincial, enfatizando la capacidad recaudatoria propia y la escasa dependencia de transferencias del gobierno central.
En contraste, la coparticipación nacional y los envíos por leyes especiales sumaron apenas 0,6 billones de pesos. Este reducido aporte federal se ha convertido en uno de los reclamos recurrentes del gobernador Figueroa hacia el gobierno nacional. El argumento central de la administración provincial es que Neuquén aporta aproximadamente el 5% del Producto Bruto Interno (PBI) del país, por lo que considera insuficiente la participación que recibe en el reparto de fondos coparticipables.
En el capítulo de gastos corrientes, la provincia ejecutó 3,4 billones de pesos durante el primer semestre de 2026, lo que resultó inferior al crecimiento de los ingresos y permitió generar un superávit. El gasto salarial constituyó la partida de mayor envergadura, consumiendo 2,4 billones de pesos, equivalente a más del 70% del gasto corriente total. Esta cifra refleja el compromiso del gobierno con los trabajadores estatales: Neuquén cuenta con aproximadamente 70.000 empleados públicos cuyos sueldos se actualizan trimestralmente por inflación conforme a un acuerdo vigente con los gremios estatales.
La segunda partida presupuestaria en importancia fue la de transferencias a municipios, que totalizó 0,5 billones de pesos. Este monto incluye la coparticipación provincial automática y aportes discrecionales del Poder Ejecutivo destinados a gobiernos locales. La estrategia de mantener estas transferencias refleja el interés del ejecutivo provincial en sostener la inversión pública en los municipios, alineando la política fiscal local con la estrategia de crecimiento regional.
Carola Pogliano, secretaria de Hacienda de Neuquén, explicó que el incremento del precio del barril de petróleo fue determinante para compensar parcialmente el impacto de una inflación superior a la proyectada en el presupuesto inicial.
«Todas las consultoras están estimando que la inflación anual va a estar arriba del 30%»
, afirmó en declaraciones oficiales, subrayando la necesidad de ajustes presupuestarios conforme avanza el ejercicio fiscal.
No obstante, los números demuestran que el crecimiento de los ingresos corrientes en términos reales permitió mantener la distancia con el crecimiento de los gastos. Durante los primeros siete meses del año, los ingresos corrientes crecieron 18% en términos reales, mientras que los gastos corrientes aumentaron 7,8%, una brecha que viabilizó el equilibrio fiscal que ostenta la administración Figueroa.
El resultado económico del primer semestre de 2026 arrojó un superávit de 0,5 billones de pesos, equivalente a 583.588 millones. Este guarismo constituye la base material sobre la cual el gobierno provincial construye su narrativa de gestión responsable y diferenciada respecto de las políticas nacionales. El mensaje central es que Neuquén logra mantener orden fiscal sin resignar inversión en bienes públicos, una fórmula que contrasta explícitamente con el énfasis en austeridad que caracteriza al gobierno de Javier Milei.
La arquitectura fiscal de Figueroa se sustenta en tres pilares: superávit presupuestario como señal de prudencia, ingresos provinciales de origen propio como base de autonomía, e inversión pública como instrumento de crecimiento. Este modelo se presenta como alternativa frente a la administración nacional, generando un espacio político diferenciado dentro de la coalición gobernante que permite al ejecutivo provincial posicionarse con mayor independencia.
Durante la primera mitad de 2026, la provincia mantuvó el ritmo de inversión en obra pública, aunque aún distante de las metas anuales presupuestadas. La Inversión Real Directa alcanzó los 396.079 millones de pesos en el primer semestre, cuando la previsión para el cierre del año es de 1,1 billones. Esto significa que a mitad de año se había ejecutado aproximadamente el 36% de la meta anual, una proporción que el gobierno atribuye parcialmente a factores estacionales.
La administración neuquina explica que la veda climática durante el invierno paraliza buena parte de los trabajos en las zonas de la cordillera, lo que retrasa la ejecución presupuestaria en ese período. Con la llegada de la primavera se reanudarán proyectos suspendidos, y adicionalmente se activarán nuevas obras licitadas, incluyendo aquellas comprometidas en el corredor petrolero de Vaca Muerta que fueron acordadas con las empresas operadoras del yacimiento.
El resultado financiero del período fue de 137.377 millones de pesos, reflejando el impacto de operaciones financieras y otras partidas no operativas. El planteo estratégico de la gestión Figueroa enfatiza la búsqueda de «sostener el crecimiento sin resignar el orden fiscal», una formulación que se erige como marca identitaria frente a gobiernos anteriores neuquinos y diferencial respecto de la política económica nacional.
Los funcionarios del ministerio de Economía neuquino se encuentran en fase de elaboración del proyecto de Presupuesto 2027, cuya presentación está prevista para el 31 de octubre conforme a los plazos legales. La construcción presupuestaria incorporará las variables macroeconómicas que el presidente nacional presentó ante el Congreso: una inflación anual estimada del 18%, un tipo de cambio de 1.847 pesos por dólar para fin de año, y un crecimiento del PBI proyectado del 4%.
Adicionalmente, el gobierno provincial integrará en sus cálculos sus propias estimaciones respecto de la producción de gas y petróleo para 2027, así como previsiones sobre los precios internacionales de estos commodities. Esta información será fundamental para proyectar el nivel de regalías que recibirá la provincia el próximo año, dado que las fluctuaciones en los precios del petróleo y gas natural tienen impacto directo sobre los ingresos fiscales neuquinos y la viabilidad de la estrategia de superávit con inversión.
La dependencia de Neuquén respecto de los ingresos hidrocarburíferos implica que cualquier variación significativa en los precios internacionales genera incertidumbre presupuestaria. No obstante, la administración Figueroa ha optado por construir su discurso fiscal en torno a la capacidad de generar ahorros en años de precios elevados, creando márgenes de maniobra para períodos de menor bonanza. Esta estrategia contracíclica diferencia su posicionamiento de gobiernos anteriores que tendieron a expandir el gasto conforme crecían los ingresos por regalías.



